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Arrancó la novela del trigo luego de la liberación del mercado
Con un crecimiento del área del 20% ahora todos miran la calidad y especulan con el precio. Habría una recuperación para mediados del próximo año.
Tiempo de siembra. La producción nacional alcanzaría los 13 millones de toneladas, de las cuales 6 M serían destinadas al consumo interno.
Pero adicionalmente tenemos que tener presente la estacionalidad que siempre tiene este cultivo.
Lo que viene
Es normal que en época de cosecha las cotizaciones bajen, y después tengamos una recuperación hacia mediados de año. Ello se debe a la forma en la que se estructura el mercado de trigo en nuestro país.
Este año podríamos tener una producción de unos 13 millones de toneladas. De las mismas unos 6 millones irían al consumo interno y al menos 4 millones de toneladas serían destinadas a Brasil. Esto nos deja una demanda "asegurada" de 10 millones de toneladas con lo que unos 3 millones de toneladas deberían colocarse en mercados extra Mercosur.
En el caso de Brasil, la cercanía geográfica frente a los grandes centros de consumo del sur de ese país, y la protección adicional de los aranceles extra Mercosur proporcionan un diferencial a favor de Argentina que garantiza un premio para el trigo. Brasil va realizando compras periódicas de unas 500.000 toneladas mensuales. En tanto, el consumo interno va realizando compras aproximadas de 500.000 toneladas al mes a lo largo del año.
Pero por el lado de la oferta, tenemos dos tipos de productores. Los del centro y norte del país, que hacen trigo en combinación con soja de segunda, y necesitan vender ese cereal por cuestiones financieras, y los del núcleo triguero del sur de Buenos Aires. Para estos últimos, el trigo es su cultivo principal, apuestan en general a la calidad y a esperar buenos momentos para vender.
Por esto en cosecha se genera una presión de ventas que excede la capacidad de absorción de los molinos y de los importadores brasileños. En este momento ese excedente de oferta presiona los precios a la baja, y es cuando la exportación puede comprar barato y logra condiciones competitivas para vender el excedente a otros destinos. Como Argentina no produce trigo para segregar por calidad, se ve pujando en destinos del norte de África o Asia, donde las distancias son mayores. Además, en esas zonas competimos con Rusia y Ucrania, países que crecieron mucho en producción y que son muy agresivos en precio.
En conclusión, los precios del trigo tienen una estacionalidad muy marcada. Desde el arranque de la cosecha -a partir de estas fechas- y hasta que la presión vendedora de productores apurados por los fondos empieza a menguar -generalmente entre mayo y julio- los precios tienen un bajón importante. Luego se recuperan, tanto por la menor oferta de productores como por los exportadores que pueden vender con buenos precios a Brasil. Además está el consumo interno, que empuja los valores de compra. Finalmente hay que ver en qué condiciones se produce el empalme de cosechas, donde puede pasar que los exportadores se retiren y los consumos queden comprando cómodos por estar bien abastecidos, o bien apurados por no haber logrado cubrir sus necesidades en los meses anteriores.
De este modo, aquellos productores que necesitan hacerse de dinero con el trigo, deberían apuntar a vender julio con el precio más alto, y financiarse en el sistema bancario, mientras que quienes apunten a tener calidad o puedan esperar, deberían aguardar a la segunda parte del año.
(*) Dante Romano, Paula Piccolo, Paula Broglia.


