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Arrecia la represión en Cuba: detienen a 70 Damas de Blanco
Un grupo de Damas de Blanco, esposas y familiares de los 75 intelectuales y periodistas detenidos en la «primavera negra» de 2003, ayer en la iglesia de Santa Rita de La Habana, poco antes de su arresto.
«Iban a salir de la sede (del grupo opositor) para participar en la misa que se realiza todos los domingos, pero cuando salieron fueron detenidas todas», contó a la prensa Odalys Sanabria, sobre la suerte de 33 compañeras. Entre las arrestadas estaba Berta Soler, líder del grupo.
Más tarde, unas 20 activistas encabezadas por Sanabria llegaron a la iglesia de Santa Rica, pero cuando realizaban su tradicional caminata por la Quinta Avenida de Miramar, fueron interceptadas por la Policía y apresadas.
Frente al restorán Kasalta, en el este de La Habana, el grupo fue rodeado por mujeres policías vestidas de civil y luego obligadas a subirse a un colectivo, en el que había más agentes. Policías uniformados interrumpieron el tránsito vehicular durante este operativo, en el que también fueron detenidos tres hombres, entre ellos el expreso político Ángel Moya, marido de Berta Soler.
El grupo las Damas de Blanco, creado en 2003 por esposas y familiares de 75 opositores encarcelados ese año, estuvo reunido desde del jueves hasta el sábado en su sede para conmemorar el noveno aniversario de esas detenciones, que denominan «primavera negra».
El sábado, Soler y dos decenas de mujeres salieron a realizar una caminata, pero fueron interceptadas, detenidas y conducidas a una estación policial en el barrio del Cerro, donde permanecieron hasta casi la medianoche, cuando fueron liberadas.
Mientras estaban detenidas, unas 30 activistas que quedaron en la sede del grupo fueron objeto de un «acto de repudio» durante cerca de tres horas por parte de un centenar de simpatizantes del Gobierno comunista, básicamente universitarios que gritaron consignas y bailaron con música de un alto parlante.
La disidencia está aumentando sus protestas ante la próxima visita del Papa -del 26 al 28 de marzo-, quien no tiene previsto reunirse con los opositores cubanos, considerados «mercenarios» de Estados Unidos por La Habana.
El martes, grupos de opositores ocuparon pacíficamente iglesias en las ciudades de Holguín, Tunas (este) y La Habana, con el objetivo de llamar la atención y hacer valer demandas de apertura política.
El grupo de la capital permaneció 48 horas en una iglesia. Los ocupantes de los templos en Holguín y Tunas abandonaron los recintos el mismo día de forma voluntaria, según la Iglesia, pero los 13 que ingresaron en la basílica menor de la Caridad en La Habana, miembros de un desconocido grupo ilegal -el Partido Republicano de Cuba- se negaron a salir,
hasta que fueron desalojados el jueves.
A petición del cardenal Jaime Ortega, los 13 opositores fueron evacuados por la Policía, tras agotarse toda posibilidad de diálogo, según el Arzobispado de La Habana. Los disidentes dijeron que fueron conducidos a una estación de la fuerza donde fueron fichados y advertidos de desistir de sus actividades, antes de ponerlos en libertad.
Desde la llegada de Raúl Castro al poder, en febrero de 2008, el régimen ha tenido un tibio acercamiento a la Iglesia local. Desde entonces, esta institución ha servido de mediadora entre el Gobierno y la disidencia, e, incluso, propició la liberación de decenas de disidentes, algunos con más de ocho años en prisión.
Pero esta nueva etapa tiene sabor agridulce para las autoridades eclesiásticas, que en casos como el de la toma de La Habana opta por priorizar la nueva instancia con Castro.
Luego de visitar México, Benedicto XVI llegará a Cuba en lo que será la primera visita papal desde la que cumplió Juan Pablo II en 1998, que marcó el fin de la era del hielo entre la Iglesia y el Gobierno cubano.
Agencias AFP, Reuters y EFE


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