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Arrecian las críticas internas a Lula da Silva
«Voy a contar aquí algo que no fue hecho público. Se pidió un avión brasileño para que el presidente Zelaya regresase y nosotros se lo denegamos», dijo Amorim en una comparecencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado para explicar el papel del país en la crisis de Honduras.
Durante su presentación, el jefe de la diplomacia brasileña también defendió su decisión de permitir el acceso del presidente hondureño a la sede diplomática el 21 de setiembre último.
Aclaración
En ese sentido, calificó la situación de Zelaya en la embajada como «única y singular en el ámbito de la diplomacia internacional» al tiempo que aclaró que no se trata de un asilo político sino de «un presidente legítimo que fue depuesto y que volvió a su país para retornar al poder».
«Un presidente legítimo, así reconocido por la comunidad internacional, que casi literalmente tocó a nuestra puerta. Entonces consideramos correcto darle abrigo», agregó.
El ministro especuló con lo que habría pasado a Zelaya si no se le hubiera permitido entrar en la embajada, donde está desde la pasada semana: «Tal vez habría sido apresado, tal vez muerto o hasta podría estar en una sierra planeando una guerra civil, una revolución».
Numerosos legisladores, tanto de la bancada opositora como aliados, han exhortado al presidente Lula a restringir la actividad política de Zelaya desde la embajada.
«Las actividades políticas de Zelaya son inaceptables, debilitan la posición y la imagen internacional de Brasil», dijo el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Eduardo Azeredo.
Exageración
El ex presidente y actual titular del Senado, José Sarney, uno de los aliados más importantes de Lula, también criticó la actitud del Gobierno. «Está ocurriendo ahora, lo reconozco, una cierta exageración con la ocupación de la embajada, de transformar la embajada en un comité político», dijo Sarney, tras defender que se otorgue asilo político a Zelaya.
Lula definió la situación del derrocado mandatario, que ingresó a la sede diplomática tras regresar secretamente a Honduras, como de un «huésped» de Brasil. «La embajada brasileña tiene que velar por las leyes que marcan el asilo y no puede meterse en asuntos internos de los países», afirmó Sarney.
El Gobierno de facto hondureño otorgó el domingo a Brasil diez días para dar a Zelaya la condición de asilado o entregarlo a las autoridades judiciales del país, pero Lula rechazó lo que calificó de «ultimátum».
Los principales diarios de Brasil publican editoriales críticos y caricaturas casi diariamente, burlándose de la percibida indulgencia de Lula hacia Zelaya.
Una viñeta publicada ayer en la primera plana del diario conservador O Globo mostró a Lula, a su par venezolano Hugo Chávez y al canciller de Brasil, Celso Amorim, cantando una canción de cuna a Zelaya, quien fue dibujado durmiendo en un sillón con la cara bajo sombrero Stetson de vaquero y sus botas apoyadas en una silla.
Lamentable
En un editorial, el periódico indicó que es «lamentable que Brasilia se deje enredar en artimañas chavistas».
Por su parte, el diario Folha de Sao Paulo dijo en un editorial que Brasil se involucró demasiado en Honduras y perdió la capacidad de ser un mediador en la crisis.
Agencias EFE, Reuters y ANSA


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