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Arresto de otro intruso puso en alerta a la guardia de Berlusconi
Partidarios de Silvio Berlusconi colocaron ayer un cartel de bienvenida frente a la villa del primer ministro italiano en Arcore. Se espera que finalmente los médicos le den el alta hoy.
Un joven, posiblemente con problemas mentales, fue interceptado ayer a la madrugada en el séptimo piso del hospital San Raffaele de Milán, donde está Berlusconi, informó la Policía, cuando intentaba llegar hasta la habitación del premier italiano.
El hombre de 26 años, originario de Turín, había dejado su auto en el estacionamiento de la clínica hacia las 2, hora local, y fue bloqueado por los servicios de seguridad cuando intentaba acceder a la zona donde está Berlusconi. El joven, de quien no se difundió la identidad, fue inmediatamente llevado a una comisaría y se registraron sus pertenencias y el vehículo, donde fueron hallados varios palos de hockey.
Berlusconi tenía que pasar 24 horas más internado en el hospital por la persistencia de fuertes dolores que incluso lo llevó a alimentarse ocasionalmente por sonda.
El vocero del premier, Paolo Bonaiuti, indicó que Berlusconi había pasado una noche «más agitada que las anteriores, ya que le aumentaron los dolores sobre todo de cuello, debido al fuerte golpe».
Berlusconi fue herido en la cara el domingo pasado por un objeto contundente, una miniatura de la catedral de Milán, que le arrojó Massimo Tartaglia, de 42 años -quien está bajo tratamiento por problemas mentales- tras un mitin político en la plaza del Duomo.
El golpe provocó la rotura parcial del tabique nasal, de dos dientes y un profundo corte en el labio superior, que obligó a colocar algunos puntos de sutura.
Tartaglia, en tanto, permanece en la cárcel por decisión de la jueza Cristina Di Censo, que se está encargando de las investigaciones preliminares. El hombre en cuestión podría recibir hasta cinco años de prisión.
Italia está conmocionada desde el ataque. Algunos políticos denuncian el clima de odio y advierten del riesgo de que el agitado paranorama político se polarice aún más.
En un signo del incremento de las tensiones, una bomba con dos kilos de dinamita estalló durante la noche en la Universidad Bocconi de Milán, dijeron fuentes judiciales.
Un grupo anarquista poco conocido se atribuyó la responsabilidad por el ataque, que causó sólo daños menores. El ministro del Interior, Roberto Maroni, afirmó que el ataque no debería subestimarse y que tales incidentes estaban vinculados a «un clima de exasperación y conflicto».
Los aliados de Berlusconi acusan a la oposición izquierdista de librar una violenta campaña contra el primer ministro, que ha estado bajo presión por una serie de escándalos sexuales y se enfrenta a la reapertura de juicios por corrupción y fraude fiscal.
El Gobierno prometió abordar nuevas medidas, como bloquear webs que fomenten el odio en internet y reforzar la seguridad en las concentraciones públicas tras la agresión.
Facebook, donde surgieron grupos que elogian al agresor de Berlusconi, anunció ayer que retiraría cualquier «contenido amenazante» de sus páginas en cuanto se le solicitara.
Agencias ANSA y Reuters


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