Arriesga Cristina en complicada elección a intendente en Neuquén

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Neuquén (de nuestra agencia) - El intendente local, Martín Farizano, anunció que el próximo 23 de octubre se realizarán las elecciones para todos los cargos municipales, en lo que constituye el escrutinio más importante en la provincia después de las realizadas el pasado 12 de junio para la Gobernación. Farizano, un radical K que tiene serios problemas de gobernabilidad dentro de su partido pese a que sus aliados internos controlan el Comité Provincia de la UCR, también anticipó que se presentará a su reelección, aunque lo condicionó al «mantenimiento de la unidad dentro del Frente y la Participación Neuquina (FyPN), que levantó su candidatura para gobernador. Sin embargo, esta variopinta alianza de radicales y peronistas K, sindicatos estatales vinculados a la CTA y hasta conservadores del PRO cayó estrepitosamente derrotada por el MPN, que lideró el actual gobernador, Jorge Sa, por más de 20 puntos de diferencia.

Anticipo

Casi tan confuso como la confirmación de la fecha -lo anticipó por una radio oficial en desmedro del resto de la prensa y lo ratificó luego mediante un escueto comunicado-, aparece la candidatura de Farizano por esta coalición electoral donde -hasta hoy- amagan ir con sus propios candidatos no sólo el radicalismo oficial, sino la Unión de los Neuquinos (UNE), partido político que nació de las organizaciones gremiales estatales.

Pese a esta oposición interna, Farizano alegó -entre amigos- que su candidatura era solicitada por «Buenos Aires», en obvia referencia a sus aliados del Gobierno de Cristina de Kirchner, aunque, en las últimas elecciones, fue evidente la neutralidad de la Casa Rosada. Como retribución a tamaña falta de injerencia que lo benefició rotundamente, el MPN de Sapag llevará en sus boletas para los cargos de diputados nacionales por Neuquén la fórmula Cristina Kirchner - Amado Boudou para la presidencia de la Nación.

Pero lo peor para Farizano fue la afectación de su credibilidad pública porque la misma noche que reconoció el contundente triunfo de Sapag, dijo a los periodistas que no iría por un nuevo mandato municipal.

Pero, además, por si esta posición de orfandad política fuera poca, el intendente quedó descolocado por la propia Convención Provincial de la UCR, que decidió que los candidatos a diputados nacionales llevarán en su papeleta electoral los nombres de Ricardo Alfonsín-Javier González Fraga.

Advertencia

El ultimátum del mayor órgano de poder partidario local le pegó en la línea de flotación de su propio frente interno porque el intendente neuquino se había declarado casi «un soldado de Cristina», como le gusta autorreferenciarse, con lo que desató la ira de los radicales no K que quieren expulsarlo del partido. De la misma forma con que su aliado y presidente del radicalismo neuquino, Alejandro Vidal, pretende echar a los correligionarios que votaron por el candidato de la Coalición Cívica-ARI, Ricardo Villar, un radical tradicional no K que se encuentra aliado con el exintendente y con otro exradical K, Horacio Quiroga, que aparece favorecido en las encuestas para intendente.

Quiroga irá por fuera con un partido vecinal y la promesa de que será seguido por no pocos correligionarios basado en sus encuestas, que le dan un 40 por ciento de aceptación colectiva, siguiéndole Mariano Mansilla del UNE y José Brillo del MPN, que rondan el 20 por ciento.

Pero este actual diputado nacional no cuenta hoy con la simpatía de los principales dirigentes del partido de Gobierno: ni Sapag -convertido en el gran elector por su reciente triunfo- ni Jorge Sobisch, que tomó un prudente descanso en el Puiggari entrerriano -el mismo spa al que concurre Eduardo Duhalde- se desviven por la suerte de quien fue su exjefe de Gabinete.

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