Intensa lucha en el frente de combate bursátil internacional, en procura de colocarle un «tapón» a la peligrosa brecha abierta en los índices durante el lunes. Lejos de poder provocar un rebote inmediato, la meta estuvo más acorde con las posibilidades. Y, en tal sentido, puede decirse que el objetivo primordial se logró. No hubo deslizamientos renovados, solamente un permanente subir y bajar de la línea anterior, hasta dar con un Dow Jones que levemente debió resignar otro 0,2 por ciento. En cambio, los dos referentes del Mercosur supieron alcanzar una mínima diferencia, pero a favor. Tanto el indicador de San Pablo, como el de Buenos Aires, anotaron nivel del 0,7% de repunte al cabo de la rueda.
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Un Merval de las «11» líquidas que había visto perder otra frontera, perforando el lunes los «1.500» básicos, retornó a posicionarse sobre la cornisa. El mínimo se quedó siempre sobre tal línea roja de frontera, alcanzando máximo de «1.527» y, de última, transar en algo más sobrio con «1.506» puntos. Buena parte de la menor altura, debido a una Tenaris que supo estar más arriba y sólo se contentó con el 1,7% al cierre.
Diferencias de «22» avances, por «32» en descenso, con un total negociado que se contrajo a solamente $ 40 millones para acciones, en efectivo. Y también en ello, una baja de tensión en la líder de liquidez -que no llegó a las 250.000 acciones- oprimió la cuenta global. Frente al peligro de nuevos ataques de oferta, se desplegó la clásica estrategia defensiva y restando caudal de negocios, para calzar a las fuerzas. Trasfondo de incertidumbres varias, mercados con menor energía para ir hacia arriba. Y aquí, cuenta regresiva en lo político que aumenta cautela. La Bolsa, mansita.
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