8 de abril 2009 - 00:00

Arte textil: una nueva textualidad

«Survival», de Fiona Kirkwood, impresionante instalación con preservativos. Una cruzada sobre el SIDA ya que Sudáfrica, donde reside la autora, tiene el índice más alto de mortalidad del mundo.
«Survival», de Fiona Kirkwood, impresionante instalación con preservativos. Una cruzada sobre el SIDA ya que Sudáfrica, donde reside la autora, tiene el índice más alto de mortalidad del mundo.
«World Textile Art» (Arte Textil del Mundo) con sede en Miami, lleva realizadas en los últimos diez años Bienales de Arte textil Contemporáneo en varios países de América que se han convertido en un valioso referente de esta disciplina. Laura Ferrando, directora de la 5° Bienal que se lleva a cabo actualmente en Buenos Aires, dijo que entre los objetivos primordiales está el de reposicionar el concepto de «arte textil» ya que muchos artistas, alejados de las técnicas tradicionales, incorporan nuevos materiales así como propuestas que combinan otras disciplinas y tecnologías.

En la planta baja del Palais de Glace se desarrolla «Desde lo Textil», excelente montaje de Gustavo Vázquez Ocampo, curaduría de Florencia Battiti que ha seleccionado obras que «perturben, subviertan y agiten la clasificación para des-limitarla» ya que actualmente los artistas desechan todo tipo de convencionalismo para crear obras en las que se integran los materiales y el concepto.

Entre los 19 artistas invitados de destacan Fiona Kirkwood, residente en Sudáfrica desde 1975, por «Survival», instalación con preservativos masculinos y femeninos, soportes de resina de 7.20 x 1.50 m. Una suerte de cruzada sobre el SIDA ya que Sudáfrica tiene el índice más alto de mortalidad del mundo. Obra conmovedora porque además del impacto visual, su título contiene las palabras «virus» y «viva» que revelan no sólo la fragilidad de la existencia sino las diferencias sociales y la indiferencia política.

Josefina Laratro (Buenos Aires, 1973) presenta «Proyecto Frutos» en una sala con luz negra. Los frutos penden de un cosmos, apenas rozan el suelo, se mueven imperceptiblemente, un espacio para contemplar en silencio. «A Needle Woman», video proyección, 4 pantallas que muestran las calles de El Cairo, Lagos, Londres y México D.F., una mujer de espaldas, imperturbable, parada en medio de la multiplicidad étnica de las multitudes que avanzan, la rodean. Se trata de Kimsooja (Corea, 1957, reside en Nueva York) y de la que no se olvida su camión cubierto de bottaris (fardos tradicionales coreanos) que se vio en una bienal de San Pablo; su tema es la guerra, la migración, los refugiados, la diversidad de identidades.

Mónica Millán (Misiones, 1960) lleva a un pueblo paraguayo cuya comunidad se dedica a la artesanía textil, ao-poi y encajes ju, palabras guaraníes, que se transmite de padres a hijos, tratando de conservar la tradición. Un dibujo minucioso, un video que registra las conversaciones de los tejedores, las telas, en una sensible instalación titulada «El vértigo de lo lento».

Natalia Rizzo (Buenos Aires, 1980) invita a entrar en un mundo de fantasía, «Morada Mnemosina», instalación reactiva con sensores y robots, un bosque tejido, ramas de colores, personajes «teje-destejedores, uno presiente que /detrás de todo hay algo...allí habitan estos seres que tejen y destejen/la memoria de uno y de todos», según el poema de Celia Coido. «Sen Man Na Yu Te», que en japonés significa «varios muchos», y alude al encuentro de diversas almas, es un tapiz en filamentos de acero inoxidable que requiere el tacto ya que perturba la percepción: su autora es Kyoto Kumai (Tokio, 1943).

Román Vitali (Santa Fe, 1969) es muy conocido por bordados e instalaciones de cuentas de colores. En esta ocasión, un cubrecama de cuentas acrílicas facetadas encastrables, luz, mobiliario, desvanecedor electrónico. Pero nada es inocente: hay un quiebre en esa malla brillosa, perfecta en su combinación cromática, una fisura, una luz que se desvanece. En el primer piso se exhiben las obras seleccionadas y premiadas por el jurado compuesto por Llilian Yañez (Cuba), Beatrijs Sterk (Holanda) y Gracia Cutuli (Argentina).

El Primer Premio le fue otorgado a Beatriz Schaaf- Giesser (Alemania) por «Custodia», 24 piezas en papel hecho a mano en la que cuenta la historia de su familia menonita. María Ortega Gálvez (España) recibió el Segundo Premio por «Black Out», una sutil y poética obra en organiza rígida y metal y el tercero fue para Magali Sánchez Vera (Uruguay), tejido alto liso de carácter hiperrealista. Se otorgaron seis menciones y una especial para Berta Teglio por «1911-2007», una saga familiar que se inicia en Lodz (Polonia) y temina en Buenos Aires, historia encerrada en delicadas cajas.

Entre las obras no premiadas se destacan las de Brett Alexander (Australia), Anne Elizabeth (EE.UU.), Laura Tabakman, Lilliana Adragna, Joaquín Fargas, Claudia Mazzola (Argentina). En otras salas se exhiben los Premios Nacionales desde 1978 hasta 2008. En el marco de la Bienal hay exposiciones, talleres, conferencias en 14 museos , centros culturales y galerías, actividades que pueden consultarse en www.wta-online.org y su fecha de cierre es el 26 de abril.

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