3 de abril 2009 - 00:00

Artes electrónicas, nuevo soporte para mismos temas

Una de las obras de «Plataforma Untref», muestra de artes electrónicas de docentes, egresados y alumnos de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Una de las obras de «Plataforma Untref», muestra de artes electrónicas de docentes, egresados y alumnos de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
En el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Valentín Gómez 4828) se exhibe hasta el 30 de abril «Plataforma Untref», muestra de Artes electrónicas en la que participan docentes, egresados y alumnos de una carrera creada hace 10 años y que ha logrado una amplia repercusión en el medio universitario.
Bajo la curaduría de Graciela Taquini, una verdadera autoridad en la materia, está compuesta por videos, animaciones, instalaciones sonoras interactivas, fotografías y objetos audiovisuales. El título de la muestra concibe a la Universidad de Tres de Febrero y sus carreras como «una suerte de pistas de llegadas y despegues, como un camino abierto y enriquecedor», ya que a través de estos años, su plantel docente ha estado conformado por reconocidos artistas que se proyectan internacionalmente, y la de sus egresados y alumnos van cobrando legitimación y reconocimiento.
Participan 31 artistas en lo que se denomina «la poética del viaje» y que se articula en diferentes módulos. «El Umbral», un camino de iniciación en un video «Multitud» de Gabriela Golder, una avalancha de seres humanos que intenta penetrar en algún lugar, y la instalación sonora «Sudestada» de Juan B. Ford.
«La Espera» reflexiona sobre el tiempo y se destaca el reloj de Nicolás Bacal, «1000 Km lejos de vos». En «La Travesía, fotografías de las sensibles intervenciones tecnológicas de Mariano Sardón y su universo de redes. También se destacan «El Viaje Quieto» de Agustín Spinetto, video instalación que gira y descoloca al espectador que ve varios paisajes simultáneamente. Así como el proyecto «Metano» de Andrea Juan y su preocupación ante la amenaza del hombre y la destrucción del sistema en la Antártida. «Sala de Máquinas» exhibe la utopía modernista mecánica que se continúa en la era digital: «Calor, Vapor, Humedad» de Marina Zerbarini, un microcosmos bajo una cúpula transparente que reacciona ante el calor de la mano.
Lucía Kuschnir con «La Máquina de Coser», alude a la revolución industrial, al progreso , cose película y en cierto modo la clausura. «Zona de Conflicto», video instalación de Andrés Denegri, que ha filmado con cámaras de video y de cine el pueblo de Uyuni, detenido en el tiempo y del que es casi imposible escaparse. En «Espacio Celeste», la sensación de ser llevado a otra dimensión atrapa al visitante/espectador/ participante/observador, debería encontrarse un término más apropiado para esta situación interactiva que cambia su estado de ánimo.
Fabiana Barreda y su «Habitat Constelación», las constelaciones se convierten en seres humanos que se entrelazan poéticamente, término que le va a «Propagaciones» de Leandro Núñez, un espacio con robots modulares que autogeneran movimiento y luz. Mariela Yeregui y Miguel Grassi son los autores de «Y el otro cielo», módulos que generan leves movimientos.
En referencia a estas obras, Taquini las califica de «frágiles y efímeras, dependen del input, del encendido y del apagado. Una vez que se termina la muestra sólo quedan registros, códigos de combinatorias de unos y ceros. Pero pueden renacer y volver a ser únicas y originales cada vez que se recrean».
Como toda obra de arte, no importa el medio, si lo es, dejará su huella, despertará la imaginación, con la mirada alerta y sin prejuicios intentaremos encontrar su significado. Lo que aquí está en juego son nuevas percepciones ante estéticas tecnológicas diversas pero que abordan temas inherentes al hombre: la comunicación, la incomunicación, la naturaleza.

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