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Artes electrónicas, nuevo soporte para mismos temas
Una de las obras de «Plataforma Untref», muestra de artes electrónicas de docentes, egresados y alumnos de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Bajo la curaduría de Graciela Taquini, una verdadera autoridad en la materia, está compuesta por videos, animaciones, instalaciones sonoras interactivas, fotografías y objetos audiovisuales. El título de la muestra concibe a la Universidad de Tres de Febrero y sus carreras como «una suerte de pistas de llegadas y despegues, como un camino abierto y enriquecedor», ya que a través de estos años, su plantel docente ha estado conformado por reconocidos artistas que se proyectan internacionalmente, y la de sus egresados y alumnos van cobrando legitimación y reconocimiento.
Participan 31 artistas en lo que se denomina «la poética del viaje» y que se articula en diferentes módulos. «El Umbral», un camino de iniciación en un video «Multitud» de Gabriela Golder, una avalancha de seres humanos que intenta penetrar en algún lugar, y la instalación sonora «Sudestada» de Juan B. Ford.
«La Espera» reflexiona sobre el tiempo y se destaca el reloj de Nicolás Bacal, «1000 Km lejos de vos». En «La Travesía, fotografías de las sensibles intervenciones tecnológicas de Mariano Sardón y su universo de redes. También se destacan «El Viaje Quieto» de Agustín Spinetto, video instalación que gira y descoloca al espectador que ve varios paisajes simultáneamente. Así como el proyecto «Metano» de Andrea Juan y su preocupación ante la amenaza del hombre y la destrucción del sistema en la Antártida. «Sala de Máquinas» exhibe la utopía modernista mecánica que se continúa en la era digital: «Calor, Vapor, Humedad» de Marina Zerbarini, un microcosmos bajo una cúpula transparente que reacciona ante el calor de la mano.
Lucía Kuschnir con «La Máquina de Coser», alude a la revolución industrial, al progreso , cose película y en cierto modo la clausura. «Zona de Conflicto», video instalación de Andrés Denegri, que ha filmado con cámaras de video y de cine el pueblo de Uyuni, detenido en el tiempo y del que es casi imposible escaparse. En «Espacio Celeste», la sensación de ser llevado a otra dimensión atrapa al visitante/espectador/ participante/observador, debería encontrarse un término más apropiado para esta situación interactiva que cambia su estado de ánimo.
Fabiana Barreda y su «Habitat Constelación», las constelaciones se convierten en seres humanos que se entrelazan poéticamente, término que le va a «Propagaciones» de Leandro Núñez, un espacio con robots modulares que autogeneran movimiento y luz. Mariela Yeregui y Miguel Grassi son los autores de «Y el otro cielo», módulos que generan leves movimientos.
En referencia a estas obras, Taquini las califica de «frágiles y efímeras, dependen del input, del encendido y del apagado. Una vez que se termina la muestra sólo quedan registros, códigos de combinatorias de unos y ceros. Pero pueden renacer y volver a ser únicas y originales cada vez que se recrean».
Como toda obra de arte, no importa el medio, si lo es, dejará su huella, despertará la imaginación, con la mirada alerta y sin prejuicios intentaremos encontrar su significado. Lo que aquí está en juego son nuevas percepciones ante estéticas tecnológicas diversas pero que abordan temas inherentes al hombre: la comunicación, la incomunicación, la naturaleza.


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