20 de noviembre 2015 - 00:00

Aruba: mucho más que un destino de sol y playa

Es considerado un multidestino. El lugar soñado para los amantes del relax y la tranquilidad, pero también para quienes llegan en busca de diversión, y adrenalina.

Aruba: mucho más que un destino de sol y playa
Aruba ofrece mucho más que aguas cálidas y arenas blancas. Es mucho más que esa postal típica que se puede observar en cualquier folleto turístico que promocione este destino ubicado a 25 kilómetros de Venezuela y al sur del Caribe.

Aruba es, según coinciden quienes la visitan, un multidestino: dicho en otras palabras, es el lugar soñado para los amantes del relax y la tranquilidad, pero también para quienes llegan en busca de diversión, de la adrenalina que ofrecen los deportes acuáticos y de la gastronomía típica basada en pescados y frutas de todo tipo, color y sabor.

Lo primero que llama la atención al pisar la isla son los autos. "One happy island" se lee en muchas patentes. Es el lema de Aruba, y eso se palpa en la amabilidad de los cerca de 110 mil habitantes arubianos y de otras 96 nacionalidades que trabajan en la isla en pos del turismo, actualmente la principal fuente de ingresos de este territorio autónomo que forma parte del Reino de los Países Bajos, junto, obviamente a Holanda, y otras islas de la región como Curazao y San Martín.

El contraste es una constante en sus 193 kilómetros cuadrados. Sus habitantes conviven entre una vegetación árida, en la que se mezclan cactus y otras especies similares, con palmeras y plantas de aloe y frutas tropicales. En la parte norte de la isla los acantilados de coral esconden pequeñas zonas de playa para disfrutar de mayor intimidad.

El idioma no es un problema para los visitantes: la mayor parte de la población habla al menos cuatro idiomas: español, inglés, holandés y el papiamento local, una mezcla rara que combina el portugués, el castellano, y el inglés, entre otros.

La oferta gastronómica es diversa. En los restoranes locales predominan las comidas en base a pescado, pero también se pueden encontrar diversas cadenas multinacionales. También son múltiples los bares a la orilla del mar donde nunca está demás una parada para tomar algo refrescante que mitigue el intenso calor. En Aruba hay para todos los gustos. Sus mares están habitados por infinidad de vida marina, incluyendo varias especies de corales, peces tropicales y tortugas marinas, por lo que la práctica de buceo es otra gran alternativa. Entre los paseos existe la oportunidad de bucear por un barco de la Alemania nazi, hundido durante la Segunda Guerra Mundial. Por su escaso oleaje son también perfectos para realizar deportes acuáticos como el tan de moda "stand up paddle".

Pedir un deseo

En la costa se presenta un paisaje particular; un sin fin de piedras apiladas en grupos de siete cubren varios kilómetros. La creencia es que antes de poner la última, el turista que visite Aruba debe pedir un deseo y dejar un billete, para luego retirarse por siete minutos y volver. Si el dinero no está, el deseo debería cumplirse. Allí también se encuentra un puente natural de coral, una parada obligada. En fin, Aruba tiene todo lo que hace falta para disfrutar de unas vacaciones con todos los condimentos: playa, sol y -sobre todo- muchísimas emociones.

Datos útiles

Desde la Argentina se puede volar por Avianca, con escala en Bogotá, en alrededor de 10 horas, desde $ 13.000 (impuestos incluidos).

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