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Asamblea: Macri sin caries, Duhalde ministro y Cabandié en preescolar
• AUSENCIA DE "MILITANTES" DENTRO Y FUERA DEL CONGRESO EN DÍA LABORAL MARCA UN CAMBIO DE ÉPOCA
Mauricio Macri activó las sesiones ordinarias con un discurso que duró una hora. Arrancó con un chiste sobre su boca, luego transmitió mayoría de datos reales y, ya campaña, finalizó con una serie de sensaciones duranbarbistas. Casi todo el kirchnerismo se manejó con respeto en el recinto.
consejo y miradas. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, escucha al expresidente Eduardo Duhalde.
"No tengo caries, no tengo nada, está todo bien", disparó Macri después de las primeras palabras, como para frenar el inevitable trabajo de los fotógrafos. El final de la anécdota odontológica atravesó gran parte de las frases del presidente en el sentido de trasladar una sensación de buena salud a un Gobierno sin fisuras.
Del lado de los legisladores, Rodríguez Machado aprovechó la palabra presidencial para tomar nota. También lo hicieron Camaño y la diputada del Frente para la Victoria Cristina Álvarez Rodríguez, mientras su compañera de bancada Mayra Mendoza apeló como el Presidente a la dentadura, aunque para cortar cinta adhesiva con la boca y pegar carteles donde se denunciaban despidos, impactos negativos en economías regionales, recorte de becas en el Conicet, etcétera.
Cuando habló de lucha contra la corrupción, el oficialismo ovacionó a Macri y el diputado ultrakirchnerista Juan Cabandié -que llegó tarde- mostró una obra que preparó mientras escuchaba al Presidente: un avión de papel. El movimiento de preescolar del legislador por la Ciudad de Buenos Aires con su aeronave sirvió para recordarle al mandatario la imputación por los delitos de "asociación ilícita" y "negociaciones incompatibles", entre otros, en el otorgamiento de rutas aéreas a Avianca. Más tarde, el FpV también gritó "Calcaterra", el apellido del primo presidencial Ángelo, por acusaciones en la contratación de obra pública.
Más allá del infantilismo de Cabandié, gran parte del FpV se comportó -a diferencia de cuando era oficialismo y disfrutaba las mieles y vicios del poder central- de manera respetuosa. Macri llegó al Congreso en un importante operativo de seguridad y con algunos reclamos. La ausencia de "militantes" dentro y fuera del Congreso en día laboral marcó, sin lugar a dudas, un cambio de época. Además, se pasó de resaltar el rol de cuestionadas figuras del kirchnerismo a saludar, como señaló Macri en pleno recinto a "Luis, un médico de La Rioja, que hizo 30 días seguidos guardia para atender las emergencias".


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