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Asoma en EE.UU. temible fantasma de la inflación
Ben Bernanke
Ahora, el hecho de que la inflación sea también una preocupación en Estados Unidos pone a la Reserva Federal -bajo la dirección de Ben Bernanke- en un nuevo dilema, porque al contrario de lo que ocurre en Europa o en Cercano Oriente, la coyuntura da bandazos y sigue sin crecer realmente. En mayo, el índice de precios al consumo siguió aumentando y se situó, en términos anuales, en un 3,6%, según el Departamento de Trabajo. En el mes anterior había sido del 3,2%. Sobre todo se vio impulsado por el encarecimiento de la electricidad, el gas y los combustibles.
Este mes termina también la dura y controvertida última maniobra de la Reserva Federal para insuflar nueva vida a la mayor economía del mundo. En noviembre, Bernanke anunció la compra de u$s 600.000 millones en bonos de deuda estatal, para bajar los tipos de interés e incentivar el consumo. La intención de la Fed era principalmente evitar el peligro de una deflación o caída de los precios.
Esto parece logrado, por el momento. Sin embargo, el balance de los economistas no es demasiado optimista. En cualquier caso, los mercados de acciones subieron con fuerza en los últimos meses, pero también lo hicieron los precios de las materias primas. Sin embargo, en comparación con el gigante gasto, el rendimiento económico es más bien magro: en términos anuales, la economía estadounidense creció un 1,8% en el primer trimestre del año y para el segundo Goldman Sachs rebajó su pronóstico del 3,0% al 2,0%, «tras una nueva dosis de datos económicos decepcionantes». La tasa de desempleo parece además persistir en un 9%.
Ahora, nadie cree en una reedición del programa de compra de bonos estatales, denominado Quantitative Easing (QE). Y no sólo por el viento en contra político tanto en el interior como en el exterior del país, sino porque en la Reserva Federal los «halcones», que abogan por una política monetaria restrictiva, ganarían con el argumento de los signos de aumento de los precios.
Todo indica que los «halcones» podrían desempeñar «un papel activo» para evitar que se vuelva a poner en funcionamiento la emisión de dinero. Según los cálculos de los economistas de Goldman Sachs, se necesitarían movimientos fuertes en los datos económicos para que la Reserva Federal se inclinara de forma clara en una u otra dirección.
«Según nuestros análisis se necesitarán mayores sorpresas que las de la semana pasada para sacar a la FOMC de su inactividad». Y los economistas del banco de inversiones de Nueva York no son los únicos que no esperan al menos hasta 2013 una subida de los tipos de interés.
Agencia DPA y Ámbito Financiero


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