20 de enero 2017 - 00:00

Asume hoy Donald Trump ante una fuerte expectativa global

El multimillonario desembarca en la Casa Blanca con un nivel de apoyo popular endeble. China, Europa y México contienen el aliento sobre las primeras medidas que pueda tomar.

blindadA. La investidura, una ceremonia que despierta interés mundial, será custodiada por 28.000 soldados ante la preocupación por un atentado yihadista como los que ocurrieron el año pasado en Europa.
blindadA. La investidura, una ceremonia que despierta interés mundial, será custodiada por 28.000 soldados ante la preocupación por un atentado yihadista como los que ocurrieron el año pasado en Europa.
Washington - Donald Trump se convertirá hoy al mediodía en el presidente número 45 de Estados Unidos, un país dividido sobre su llegada a la Casa Blanca, en el que será recibido con protestas además de con los actos oficiales de bienvenida.

Con la mano sobre la Biblia que usó Abraham Lincoln en 1861, prestará juramento a los pies del Capitolio. El parte meteorológico pronostica lluvia en Washington para el día en el que la primera potencia mundial entra en una nueva era, marcada por la incertidumbre.

"El viaje comienza y estaré trabajando y luchando muy duro para hacer de él un gran viaje para el pueblo estadounidense. No dudo de que juntos haremos América grande otra vez", manifestó ayer en Twitter antes de partir hacia Washington desde la Torre Trump de Nueva York, donde desde su victoria electoral, el 8 de noviembre, fue configurando su Gobierno y fijando las prioridades de su mandato.

Ayer por la tarde, depositó una corona de flores en el cementerio de Arlington y acudió después a un concierto en el Memorial de Lincoln, cerca de la Casa Blanca.

Trump asumirá hoy el cargo con el menor índice de aprobación de un presidente en las últimas cuatro décadas: un 40% según sondeos de varios medios de comunicación. El demócrata Barack Obama, que deja la Casa Blanca con un 60%, tenía tal día hace ocho años un respaldo del 84%.

En las calles de Washington se espera la asistencia de entre 800.000 y 900.000 personas para dar la bienvenida al republicano.

Cerca de 28.000 uniformados formarán un masivo dispositivo de seguridad en una Washington fortificada con barricadas para evitar ataques de "lobos solitarios" con camiones como los de Niza (Francia) y Berlín.

El primer perímetro de seguridad encerrará en su interior a un centenar de manzanas del corazón de la capital estadounidense que dejarán cerrados al tráfico cerca de siete kilómetros cuadrados y blindados sus principales puntos neurálgicos.

Más de 50 congresistas demócratas no acudirán a la inauguración. Sí estarán su rival electoral, Hillary Clinton, y su marido, el expresidente Bill Clinton.

Trump llegará al Capitolio desde la Casa Blanca acompañado por Obama y jurará el cargo después de que lo haga su vicepresidente, Mike Pence. Junto a la Biblia de Lincoln, utilizará otra con su nombre grabado, regalo de su madre en 1955.

Es grande la expectativa ante el discurso que pronunciará después, el primero como presidente de la primera potencia mundial. Será más un "documento filosófico" que una descripción de las políticas a implementar, dijo ayer Sean Spicer, quien desde hoy será el secretario de prensa de la Casa Blanca.

Trump se encargó de escribirlo él mismo, según enfatizó en su cuenta de Twitter. "Será una declaración muy personal y sincera sobre su visión del país", indicó el vocero. Tras un almuerzo en el Capitolio, el nuevo presidente recorrerá la Avenida Pensilvania hasta la Casa Blanca para dar comienzo a un mandato marcado por la incertidumbre.

Una parte del mundo contiene el aliento ante lo que hará un hombre que entra en el Despacho Oval sin experiencia política, dinamitando el "establishment" con un discurso proteccionista, sin una línea divisoria entre verdades y mentiras, un hombre que veta a la prensa y que demostró tener un comportamiento imprevisible.

Los movimientos previos de Trump anticipan un pulso con China, un acercamiento a la Rusia de Vladímir Putin, un enfrentamiento dialéctico con Europa, un cambio en el papel de su país en Medio Oriente y un suplicio para México, al que ya ahoga económicamente y en cuya frontera quiere un muro contra la inmigración ilegal.

"Puedo asegurarle que el presidente electo y todo nuestro equipo están preparados para empezar a trabajar y para realmente promover el tipo de políticas que, tomando prestada su frase, harán a Estados Unidos grande otra vez", manifestó ayer Pence.

En tanto, Amnistía Internacional aseguró que combatirá cualquier intento de retroceso en materia de derechos humanos.

Agencias DPA, EFE, AFP,

ANSA y Reuters

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