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Asumió nuevo Congreso en EE.UU. y ya presiona por bajar el gasto
El republicano John Boehner, nuevo presidente de la Cámara de Representantes, ayer en el momento de su asunción. Es ahora el segundo en la línea sucesoria de Barack Obama, detrás del vicepresidente, Joe Biden.
El debut del nuevo Congreso, en el que los demócratas mantendrán el control del Senado, pero sin la mayoría calificada necesaria para impedir maniobras dilatorias de la oposición, estuvo marcado por la asunción del republicano John Boehner (ver nota aparte) como nuevo titular de la cámara baja, posición que lo coloca segundo en la línea sucesoria de Obama, sólo detrás del vicepresidente Joe Biden.
«Nuestro gasto nos ha hecho frente, y pronto nuestra deuda eclipsará el tamaño de toda nuestra economía. Se necesitará hacer un trabajo duro y tomar decisiones difíciles», dijo Boehner, quien reemplazó a la demócrata Nancy Pelosi, en su discurso inaugural.
El control republicano de la cámara y su carácter de minoría, aunque fortalecida, en el Senado, marcan el comienzo de una nueva era política, signada por una paridad de fuerzas que amenaza con provocar una parálisis legislativa en el país. Los analistas explican que le resultará difícil a Obama negociar con los legisladores para sacar adelante sus proyectos, lo que, de hecho, pone fin a la era de las grandes reformas de su administración.
De hecho, los republicanos han prometido revertir la ley de salud que otorgó cobertura a 46 millones de estadounidenses que no la tenían. Los conservadores la consideran demasiado onerosa, pero sus amenazas deberán toparse con la resistencia oficialista en la cámara alta y con el posible veto del presidente.
La ofensiva tiene fecha: el próximo miércoles 12. Ante ese escenario, la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, advirtió ayer al nuevo Congreso: «No se me ocurre ninguna idea peor para las familias estadounidenses».
Advertencia
Revocar la norma supondría «un freno» a los avances logrados y «quitaría el control» sobre la salud «a las familias y médicos para volvérselo a dar a las aseguradoras», advirtió la funcionaria en una columna publicada en el diario Chicago Tribune.
Pero la pelea por el gasto no termina allí. El nuevo presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, anunció que exigirá recortes del gasto público a la Casa Blanca a cambio de una eventual suba del tope para la deuda nacional de 14,3 billones de dólares.
«Sólo aceptaré elevar el techo de la deuda si conseguimos concesiones en el gasto, con controles reales para lograr que nuestra situación fiscal se revierta y vaya en la dirección correcta», sostuvo Ryan en declaraciones a la prensa.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, instó, por su parte, al Congreso a no socavar «la fe y el crédito» de Estados Unidos como acreedor.
La promesa de reducir el gasto y el déficit federal de 1,3 billón de dólares, a la vez que se recortan impuestos, ayudó a los republicanos a vencer en los comicios de mitad de mandato de noviembre último. Con todo, algunos analistas ya prevén una moderación de las posturas opositoras.
Ryan admitió que la promesa de su partido para recortar 100.000 millones de dólares del gasto este año fiscal (que comenzó el 1 de octubre) ha quedado «amenazada» por la velocidad de la tendencia en curso. Así, fuentes ligadas a la oposición legislativa indicaron que los ahorros podrían resultar «sustancialmente menores» que los 50.000 millones de dólares.
Los mercados temen que un Congreso dividido pueda hacer más difícil la toma de decisiones tales como una reducción en los niveles de deuda del Gobierno.
Bill Gross, gerente del fondo de bonos más grande del mundo, PIMCO Total Return Fund, advirtió que gastos «sin sentido» podrían llevar a una inflación más alta, a un dólar más débil y a la eventual pérdida de la elevada calificación crediticia del país.
Un eventual fracaso de las negociaciones bipartidarias para elevar el tope de deuda de aquí a marzo o abril podría provocar una crisis de la deuda, advierten analistas.
Agencias Reuters, ANSA, DPA y AFP


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