Atanor reveló ayer que está a punto de concretar una sociedad con la petrolera Refinor y azucareros tucumanos para la construcción de una planta en Tucumán de deshidratado de alcohol, que requerirá una inversión de u$s 70 millones y le permitirá entrar en el negocio del bioetanol. Esa planta producirá 130 millones de litros anuales, cerca de la mitad de la cantidad que el mercado argentino necesitará cuando entre en vigencia -a partir del 1 de enero de 2010- la regulación que exige que todas las naftas que se comercialicen localmente incluyan el 5% de alcohol.
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El anuncio fue hecho por Miguel González, CEO de la elaboradora de insecticidas en una reunión con la prensa. Esa nueva rama de negocios les aportaría utilidades anuales de u$s 15 millones, según sus propias proyecciones, pero deberán competir con Ledesma, Tabacal y el ingenio La Esperanza, que también están avanzando en sus propios proyectos de biodiésel.
En relación con la crisis, González aseguró -al revés de lo que afirman muchos economistas- que el sector agroindustrial argentino no sufrirá un impacto negativo en la producción y demanda agropecuaria y que, por lo tanto, el negocio de agroquímicos este año crecerá.
«Los consumidores pueden recortar gastos en entretenimiento o indumentaria, pero no en alimentos. Además, está comprobado que en épocas de recesión esa demanda aumenta y la Argentina se verá favorecida porque es uno de los principales productores del mundo», dijo González. «La producción local crecerá y por eso se necesitarán más herbicidas».
El ejecutivo explicó que para 2009 la empresa prevé aumentar el 15% su volumen de ventas, aunque esperan facturar $ 700 millones, $ 200 millones menos que el año pasado. El descenso en los ingresos se explicaría por los precios, que este año son más bajos que en 2008 y, según el empresario, están en los mismos niveles que en 2007.
Insólito
Al ser consultado por el impacto del conflicto entre el campo y el Gobierno, González dijo que «sería insólito que en un país como la Argentina, con todas las condiciones necesarias para ser el principal productor mundial de alimentos, se deje de producir por una disputa entre sectores».
Sin embargo, advirtió que los problemas entre el agro y el Gobierno no se solucionarán, pero dijo que al menos deben «administrarse». «La Argentina es un país acostumbrado a cargar con un futuro desalentador. Es necesario enviar un mensaje alentador para el campo», dijo.
En relación con lo que sucederá en el país tras las elecciones del 28 de junio, afirmó que «lo mejor que puede pasar es que el Gobierno tenga una elección que no lo favorezca, para que le sirva de lección y aprenda. Néstor Kirchner parece haberse olvidado que lo que impulsó el crecimiento de la economía durante su gestión fue el negocio de la soja». Agregó que «es incomprensible tanto castigo del Gobierno al agro: es como un hijo que le pega un cachetazo al padre que lo mantiene».
Asimismo, insistió en que pese a que el precio de venta de los commodities caiga y las retenciones se mantengan, 2009 será un buen año para el campo porque no habrá sequías como en 2008. «Los productores están económicamente sólidos. De hecho, ninguno de nuestros clientes, hasta el momento, incumplió pagos».
La empresa, que pertenece al grupo DA International, controlada por la estadounidense Albaugh, pondrá en marcha el mes que viene un joint venture firmado hace dos años con Anhui Huaxing Chemical Industry, empresa china que produce Pmida, la materia prima intermedia en la síntesis de glifosato, el herbicida más usado del mundo. Para llevar a cabo el acuerdo comercial, la empresa invirtió u$s 30 millones para acondicionar una planta de Anhui, que producirá 20.000 toneladas al año.
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