8 de septiembre 2011 - 00:00

Atentados en India y en Pakistán: 37 muertos

Un policía paquistaní sostiene el cuerpo ensangrentado de un niño herido en la explosión de Quetta, atribuida a islamistas radicales.
Un policía paquistaní sostiene el cuerpo ensangrentado de un niño herido en la explosión de Quetta, atribuida a islamistas radicales.
Islamabad y Nueva Delhi - Un doble atentado suicida en Pakistán causó ayer 25 muertos, en tanto otras 12 personas murieron en un ataque con explosivos en Nueva Dehli, capital de la India, en episodios de matriz islamista.

Los atentados paquistaníes fueron cometidos en una zona residencial de Quetta, capital de Baluchistan, donde además de los 25 muertos se registraron 61 heridos.

La primera explosión fue causada a las 9 por un coche bomba que se estrelló a gran velocidad en la zona denominada Civil Line contra la residencia de Farrukh Shahzad, vicecomandante de los Frontier Corps (FC), unidad paramilitar que responde al Ejército.

Luego, un segundo atacante suicida, a pie, entró y activó su explosivo en el lugar. Entre las víctimas figuran un coronel de nombre Khalid y tres miembros de la FC, la mujer de Shahzad, dos niños y numerosos civiles, en tanto el propio Shahzad resultó gravemente herido.

La Policía halló los documentos de identidad de uno de los atacantes suicidas, Syed Gul, prófugo afgano de etnia uzbeka de la provincia de Kunduz que vivía en un campamento de Peshawar, en Pakistán noroccidental.

Los talibanes del Tehrik-e-Taleban Pakistan (TTP) reivindicaron el ataque. «Fuimos nosotros. Enviamos estos kamikazes y nuestro objetivo era el subinspector general Farrukh Shahzad. Si en esta ocasión sobrevivió, no le daremos tregua», dijo en declaraciones telefónicas el vocero del TTP, Ehsan Ullah Ehsan, quien agregó que ese comandante «dio la orden de matar a cinco inocentes en la zona de Jarotabad. Otro que queremos eliminar es al exoficial de la policía Daud Junejo», herido en el atentado.

Las cinco personas (cuatro rusos, dos de ellos mujeres, y un tajiko) muertas en Jarotabad fueron calificadas de «terroristas», pero luego se comprobó que eran civiles desarmados.

Entretanto, una bomba colocada en la entrada de la Alta Corte de Nueva Delhi, un gran complejo judicial en el centro de la ciudad, provocó al menos 12 muertos y 65 heridos.

El atentado fue cometido 10.15, cuando unas 200 personas, entre abogados y clientes esperaban en la recepción para obtener permisos de entrada al tribunal en el día de audiencias públicas.

La bomba estaba oculta en un maletín abandonado sobre un banco de la recepción.

El grupo islámico Harkat-ul-Jihad Islami (HuJI), con base en Pakistán y Bangladesh, reivindicó el atentado en un mensaje de correo electrónico.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, definió como «un acto de cobardía» el atentado y agregó que la India «no se plegará al terrorismo».

También el presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, y el primer ministro, Yousuf Raza Gilani, condenaron el atentado de Nueva Delhi.

Agencias ANSA y AFP

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