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Atisbo de acuerdo para contener la amenaza nuclear del régimen iraní
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Manuchehr Motaki, habla a la prensa ayer en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York. Desde allí y desde Ginebra, el régimen ultraislamista dio señales de admitir el escrutinio internacional.
El progreso en las negociaciones apunta a la posibilidad de que el enriquecimiento de uranio que Irán dice necesitar para abastecer sus centrales nucleares se produzca en un tercer país, que podría ser la Argentina (ver aparte). Esa iniciativa fue reflotada por el presidente fundamentalista iraní, Mahmud Ahmadineyad, un día antes del reinicio del diálogo en Ginebra.
El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea (UE), Javier Solana, informó al término de la primera ronda de negociaciones que Irán y el grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) acordaron seguir negociando y establecer un nuevo encuentro de alto nivel a fines de octubre.
En Viena, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) anunció que su director general saliente, Mohamed ElBaradei, viajará «próximamente» a Teherán «por invitación de las autoridades iraníes», en otra señal de acercamiento.
El principal negociador iraní, Said Jalili, habló de «buenas deliberaciones» y agregó: «En relación con todas las actividades que realizamos en materia nuclear, todas ellas están en coordinación con la AIEA».
La reanudación de las negociaciones tras 14 meses de diálogo interrumpido, sumado a que Irán informó el 21 de setiembre pasado a la AIEA que construye una segunda planta de enriquecimiento de uranio en la localidad de Qom, se presentan como la última posibilidad para los ultraislamistas de evitar el recrudecimiento de sanciones internacionales.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, apostó al diálogo con el Gobierno de Ahmadineyad desde el inicio de su mandato, en enero pasado, pero advirtió, con el paso del tiempo y la manifiesta inflexibilidad del régimen, que 2010 marcaría el inicio de sanciones.
En la misma línea, el Gobierno israelí, que baraja hace tiempo la hipótesis de un ataque preventivo contra Irán, había hecho saber a Obama su intención de que la aproximación a una negociación no se extendiera sin plazos.
Obama calificó ayer como «constructivas» las conversaciones celebradas. «Si Irán no da pasos en el futuro cercano para cumplir con sus obligaciones, Estados Unidos no continuará negociando indefinidamente y estamos preparados para avanzar hacia una mayor presión», indicó.
Tanto Rusia como Francia ven con buenos ojos la posibilidad de que Irán acuda a un tercer país para enriquecer uranio, lo que permitiría una contabilidad exacta de la producción y una evaluación precisa de su destino.
De esta manera se podría garantizar que las actividades nucleares no tengan fines militares. Se sospecha que Irán, bajo el pretexto de usar con fines civiles la energía atómica, está buscando construir una bomba atómica.
El subsecretario estadounidense de Asuntos Políticos, Williams Burns, mantuvo una reunión separada con Jalili, informó el vocero del Departamento de Estado norteamericano, Robert Wood.
Se trató del primer encuentro en 30 años entre un alto funcionario estadounidense y un diplomático iraní, luego de la toma de rehenes de 1979.
Mientras, en Nueva York, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Manuchehr Motaki, dijo que existe una «atmósfera constructiva» en Ginebra entre Teherán y el grupo 5+1, ratificando el giro de su Gobierno.
Motaki apuntó, sin embargo, que las expectativas tienen que ser «realistas», dando la pauta de que queda mucho camino por recorrer.
Jalili no evitó caer nuevamente en provocaciones, cuando afirmó que la principal amenaza para la región son los arsenales atómicos, especialmente los de Israel, y criticó que, en vez de eliminar esos peligrosos arsenales, las potencias mundiales se opongan al «derecho legítimo de Irán de ejecutar programas nucleares pacíficos». Omitió decir que permanentemente los clérigos y ministros iraníes amenazan con provocar la desaparición de Israel y que el propio Ahmadineyad es un reincidente negador del Holocausto.
La desconfianza hacia Irán alcanzó su máximo punto de tensión cuando hace pocos días informó tardíamente a la AIEA del desarrollo de una central en la localidad sagrada de Qom. Ello terminó de convencer a Rusia, tradicionalmente cercana a Irán, de que era hora de sanciones.
Agencias DPA, Reuters, AFP y ANSA

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