- ámbito
- Edición Impresa
Atractivo “tango son” del grupo Colonizados
El grupo instrumental formado por muy buenos músicos es lo mejor de “Colonizados Tango Son”, espectáculo que hace dialogar el género rioplatense con las músicas del Caribe.
Aunque sólo está sugerido en el programa de mano, se nota que para concebir este espectáculo se partió de la teoría, no aceptada por todos los musicólogos y estudiosos, de que el tango y el son tienen el mismo origen común en la música africana y en la esclavitud. Igualmente, al momento de mirar este espectáculo del grupo Colonizados, esas cuestiones teóricas quedan en un absoluto segundo plano; no suele ser nunca el escenario el mejor espacio para discutir estas cosas.
Lo que vale entonces en la intención de hacer dialogar a las canciones del Río de la Plata y las del Caribe. Y el mecanismo elegido es el de "tanguear" piezas como "Dos Gardenias" y "Lágrimas negras" o "sonear" (otros, menos estrictos con los términos, dirían "salsear") clásicos como "El choclo", "Uno", "Yuyo verde", "Nostalgias", etcétera. O transformar "Los mareados" en un blues, en el mejor momento del show. El ritmo binario de todas estas músicas permite jugar el juego. La inclusión de la percusión latina -congas, bongoes- en el tango y la milonga, que históricamente no incluían esos instrumentos, hacen su indudable aporte rítmico. Y la desaparición de las letras en muchos de los casos lleva el asunto más para el lado de la danza que de la canción.
Como un adorno a lo instrumental, que es en verdad el eje del espectáculo, se suman dos parejas de baile. Una tradicional, la de Martha Antón y el Gallego Manolo, que hace un aporte pintoresco de tango con los pies en el piso. Otra, que podríamos llamar latina, la de Yasser Peralta y Juliana San Román, que se mueve más en el territorio de la salsa y que, desde lo coreográfico, no aporta mucho más que las virtudes físicas de ambos.
El grupo instrumental está formado por muy buenos músicos y está entonces ahí, repetimos, lo más valioso de "Colonizados". El contrabajista Roberto Amerise es el maestro de ceremonias para una organización tímbrica no tan habitual. Y vale la pena destacar el desempeño del gran Pocho Porteño en los parches y del violinista Giovani Ruiz, sobre todo, en su papel de cantante.


Dejá tu comentario