Se trata, según el pontífice, de una respuesta a fieles alejados de la Iglesia. Por ello y tras crear una comisión de expertos, ayer hizo publicar los dos documentos "Motu proprio" con los que reformó el proceso de nulidad matrimonial en el Código de Derecho Canónico y en el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, que entrarán en vigor el próximo 8 de diciembre.
En los hechos, es un modo de responder a la situación de personas separadas y vueltas a casar, que por el dogma católico de la indisolubilidad del matrimonio se ven privadas de comulgar y mantener una vida religiosa plena. Según expertos, que dijeron no esperar una catarata de nulidades, la movida papal puede ser interpretada como una reacción preventiva a un Sínodo de obispos sobre la familia que podría resultar controlado por el ala conservadora e ir menos a fondo de lo que él desearía en esa cuestión.
Una de las grandes novedades que introduce el Papa es la de la institución de un "proceso breve" para conseguir la nulidad con la condición de que los dos cónyuges estén de acuerdo y que las condiciones para ello sean evidentes.
En estos casos, la reforma da la potestad al obispo de la diócesis de pertenencia de la pareja o de dónde se casaron para que se encargue de juzgar "los casos de nulidad más evidentes", o que nombre un juez único bajo responsabilidad del obispo.
En los procesos ordinarios, como hasta ahora, los casos serán estudiados por un tribunal formado por tres jueces, cuyo presidente debe ser un religioso, mientras que los otros dos pueden ser laicos. El plazo para la primera audiencia, que puede ser también la última si las dos partes están de acuerdo, será de treinta días desde el momento en el que se presente la petición y se podrán requerir otros 15 días más en el caso de que falte algún documento.
Entre los argumentos para un proceso matrimonial más breve, la nueva norma enumera: la falta de fe que puede generar la simulación del consenso, la brevedad de la convivencia conyugal, el aborto para impedir la procreación, la continuada permanencia de una relación extraconyugal, ocultar la esterilidad o una grave enfermedad contagiosa, ocultar tener hijos nacidos en una anterior relación, de haber estado encarcelado, violencia física para obtener el consentimiento del matrimonio, un embarazo imprevisto antes de casarse o no estar en uso de facultades mentales.
Otra de las novedades más importantes es la introducción de una sola sentencia a favor de la nulidad, y que ya "no sea necesaria una doble decisión a favor de la nulidad del matrimonio". Pero Francisco explica que un juicio breve puede "poner en riesgo el principio del que el matrimonio es indisoluble" y por tanto introdujo la posibilidad de "apelación", aunque directamente a la sede metropolitana. También existirá la posibilidad de, si se desea, realizar el recurso de apelación a la sede apostólica, es decir al llamado Tribunal de la Rota Romana.
Otro de los puntos principales de la reforma de Francisco es el tema de la gratuidad de los procesos, ante las denuncias que el mismo pontífice citó de quien pedía dinero para que se obtuviese la nulidad.
El papa Jorge Bergoglio insta a que, excepción hecha de la justa y digna retribución de los empleados de los tribunales, "se garantice que el procedimiento sea gratuito". Las diócesis tendrán que hacerse cargo de los gastos y pueden aceptar donativos, pero el procedimiento para los cónyuges "debe ser gratuito", añade.
Aunque para llegar a este funcionamiento ágil que desea Francisco, se requerirá aún "tiempos largos", como puntualizó el presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, el cardenal Francesco Coccopalmeiro.
Durante la conferencia de prensa de presentación de la reforma surgieron dudas sobre la aplicación de estas nuevas normativas, por ejemplo si los obispos estarán preparados para convertirse en jueces, cuando antes se ocupaba un tribunal de juristas, a lo que respondió que se necesitará tiempo para prepararlos.
| Agencias EFE, Reuters, ANSA, AFP y DPA |
