México DF y Washington - Barack Obama realizará hoy su primera visita a América Latina como presidente de Estados Unidos. En vísperas de la V Cumbre de las Américas, el mandatario hará una escala en México, país azotado por la crisis económica y la violencia del narcotráfico, con el objetivo de acercar posiciones y apoyar al Gobierno de Felipe Calderón en su lucha contra el crimen organizado.
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La llegada de Obama está prevista para las 13.15, hora local, cuando aterrizará en el aeropuerto capitalino y será trasladado en helicóptero a Los Pinos, la residencia oficial del presidente mexicano. La zona del hotel en donde se hospedará el mandatario se convirtió en un búnker, tomado por miles de policías y personal militar del estado mayor presidencial que velarán por la seguridad del mandatario.
Obama, que batalla contra la peor crisis económica en décadas, llegará a un país que militarizó parte de su territorio para tratar de controlar la violencia de los carteles de la droga, que tan sólo el año pasado dejó 6.500 muertos.
El Gobierno de México quiere que Washington se haga cargo de la parte que le toca: el abastecimiento de armas del crimen organizado en EE.UU., país que es a la vez el mayor mercado mundial de consumo de cocaína. «El mayor poder dado al crimen organizado a través de las armas viene de EE.UU. Desde 2006 hemos decomisado 27.000 armas, entre las que hay desde lanzamisiles hasta 2.500 granadas, e incluso encontramos uniformes y armas de ejército norteamericano», indicó Calderón.
La visita de hoy es precedida por la que a fines de marzo realizó la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que allanó el camino a Obama para abrir una etapa con su vecino. Ese cambio de discurso respecto de la política de George W. Bush, de buenas palabras y pocos avances, fue acompañado de compromisos más firmes por Calderón, que convirtió la lucha contra el narcotráfico en una de sus prioridades políticas. En lo que fue interpretado como un gesto previo al viaje, EE.UU. incluyó a tres organizaciones de origen mexicano, el cartel de Sinaloa, Los Zetas (brazo armado del cartel del Golfo) y La Familia Michoacana, en la lista negra de entidades dedicadas al tráfico internacional de estupefacientes. En otro golpe al crimen organizado, la policía de Colombia capturó ayer a Daniel Rendón, alias «Don Mario», uno de los capos de la droga locales más buscados, que mantiene fuertes lazos con los carteles mexicanos (ver aparte).
Sin embargo, analistas creen que no se debe esperar de la visita más que palabras de aliento frente a la crisis y que Obama continúe el discurso de Clinton asumiendo que EE.UU. tiene gran parte de la responsabilidad en el narcotráfico debido a su «insaciable demanda» de drogas.
En ese sentido, el ex presidente de México Vicente Fox pidió ayer a Obama un mayor compromiso y dejar de lado las «palmaditas en la espalda» que el país recibía de Washington cuando él gobernaba (2000-2006).
Obama tuvo que prestar más atención a su frontera sur luego de que en los últimos meses los mayores focos de violencia del narcotráfico fueran ciudades limítrofes como Ciudad Juárez y Tijuana, lo que llevó a Washington a decidir reforzar la vigilancia de su lado del territorio, donde se produjeron verdaderas matanzas. La militarización de la frontera es estudiada por la Casa Blanca como un posible recurso extremo.
En la víspera del viaje, Obama nombró al ex fiscal federal Alan Bersin como funcionario especial para la frontera con México, un puesto considerado como una especie de «zar de la frontera». Bersin había desempeñado ese cargo durante la administración de Bill Clinton.
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