15 de diciembre 2010 - 00:00

¿Auge de Ramala hace olvidar a Jerusalén Este?

La Autoridad Palestina construye en Ramala un complejo que será sede de siete de sus ministerios. La ciudad cisjordana luce cada vez más como una urbe pujante, capaz de convertirse en capital de un futuro Estado.
La Autoridad Palestina construye en Ramala un complejo que será sede de siete de sus ministerios. La ciudad cisjordana luce cada vez más como una urbe pujante, capaz de convertirse en capital de un futuro Estado.
Ramala - El furor inmobiliario que está transformando el horizonte de Ramala también está consolidando el lugar como la capital palestina de facto.

La ciudad de Cisjordania, otrora una aldea en las afueras de Jerusalén, parece estar asumiendo cada vez más el rol definido para Jerusalén Este en los planes del Estado palestino.

Elegantes hoteles y edificios de departamentos están apareciendo en el montañoso terreno. También se construye un nuevo palacio presidencial y los palestinos levantan nuevos ministerios para su Gobierno en lugar de seguir alquilando oficinas.

La Autoridad Palestina, con sede en Ramala desde que fue creada en 1994, dice que tales proyectos son costosos y que los alquileres también tienen un valor alto. Pero la importancia simbólica no está perdida para los palestinos, quienes temen que las políticas israelíes estén propiciando una creciente división entre ellos y la Ciudad Santa.

Declarar la soberanía sobre Jerusalén Este sigue estando entre las prioridades de la agenda palestina. Pero el proceso de paz de dos décadas de antigüedad, que esperaban que les entregara la ciudad como parte del Estado, está fracasando.

Mientras tanto, Israel ha intensificado su control sobre Jerusalén y ha dicho que su capital es «eterna e indivisible», mientras Ramala profundiza sus raíces como el polo administrativo y económico de los palestinos.

La Autoridad Palestina está construyendo un complejo que albergará siete ministerios. Las obras, más de la mitad de las cuales están terminadas, son un signo de la transformación de Ramala en la capital eterna de la AP, dijo Iyad al-Barghouti, un crítico de la política de la Autoridad en este tema.

Nuevas oficinas presidenciales se están construyendo en el complejo donde Mahmud Abás, sucesor de Yaser Arafat, preside la limitada autonomía cedida por Israel al Gobierno palestino.

También se han iniciado obras para una nueva zona comercial: el Ersal Center, una inversión de 400 millones de dólares concebida como el centro económico y comercial de los palestinos.

Inauguración

Este mes, Abás inauguró nuevas sedes centrales en Ramala para la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que tenía sus oficinas en Jerusalén Este en los años entre su establecimiento en 1964 y la conquista israelí del territorio, en 1967.

«Si Dios quiere, la sede de la OLP regresará pronto a Jerusalén. Todas nuestras sedes soberanas son temporales. Llegará el momento, si Dios quiere, de mudarlas todas a Jerusalén», dijo Abás el 23 de noviembre en la ceremonia de apertura del edificio, que la OLP está alquilando.

Los palestinos concuerdan en que ninguno de sus líderes puede abandonar Jerusalén, pero este apego choca con la demanda israelí sobre una ciudad que ha gobernado durante más de cuatro décadas.

Después de la ocupación del este árabe de Jerusalén en 1967, Israel anexó recientemente la parte apropiada de la ciudad, incluyendo los sitios sagrados, junto a un cordón de territorios cisjordanos circundantes. Dicha anexión nunca fue aceptada internacionalmente.

Los esfuerzos de Estados Unidos por reanudar las conversaciones de paz entre ambos bandos han fracasado en parte por el tema de la construcción israelí sobre los territorios anexados en torno a Jerusalén. Los palestinos exigen que se detengan las obras por completo antes de avanzar en cualquier negociación.

Los palestinos dicen que la expansión de asentamientos de Israel es parte de una estrategia diseñada para expulsarlos de la ciudad, y ven la muralla que Israel levantó entre Jerusalén y las ciudades en Cisjordania como parte de dicha estrategia. Israel comenzó a construir el muro por motivos de seguridad durante la «intifada» palestina a comienzos de esta década.

Aislado de su tradicional zona de influencia palestina, el este árabe de Jerusalén está en decadencia económica. La situación en Ramala, a sólo 20 kilómetros de distancia, no podría ser más diferente, gracias en gran medida al generoso apoyo financiero de donantes occidentales.

El ruido de las construcciones y una gran cantidad de nuevos autos constituyen señales de crecimiento económico, el que se estima llegó a un 9% en la primera mitad del año.

El primer hotel cinco estrellas de Ramala, un Movenpick que hace que los edificios circundantes luzcan pequeños, abrió sus puertas este mes.

Durante una reciente visita a Jerusalén Este, un diplomático que alguna vez trabajó en Israel y en los territorios palestinos observó cuánto había cambiado la zona en el transcurso de unos pocos años.

«Jerusalén Este solía ser el lugar donde vivía la élite palestina. Las personas importantes, en términos comerciales e intelectuales, estaban todas aquí, pero ahora Ramala es el lugar. Este lugar está muerto, lo cual es muy triste», dijo Barghouti.

Agencia Reuters