La isla del Mediterráneo cerrará el Banco Popular, el segundo más grande del país, y reestructurará a su mayor prestamista, el Banco de Chipre, a cambio de un rescate internacional por 10.000 millones de euros en un período de tres años sin el cual sería incapaz de pagar sus deudas. Chipre y los prestamistas internacionales decidieron que los depositantes que tengan más de 100.000 euros en los dos bancos pierdan parte de su dinero para contribuir en la recapitalización de las instituciones, junto con accionistas y tenedores de bonos. Los depósitos por hasta 100.000 euros están protegidos. "El rescate interno con la ayuda de depositantes no asegurados del Banco Popular y el Banco de Chipre proveerán una contribución a la recapitalización de 8.300 millones de euros", dijo el documento con fecha del 12 de abril, marcado como "final".
| Agencia Reuters |


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