5 de abril 2018 - 00:00

Aumenta tensión entre EE.UU. y China

El Gobierno de China anunció que aplicará barreras arancelarias contra productos de Estados Unidos por valor de unos u$s50.000 millones, y de esa manera salió a empardar la apuesta que anunció en la jornada anterior la administración de Donald Trump. "Cualquier intento de poner a China de rodillas con amenazas e intimidaciones nunca tendrá éxito. Tampoco tendrá éxito esta vez", amenazó el portavoz del ministerio de Exteriores, Geng Shuang.

El gigante asiático inició también acciones a nivel de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en lo que aparentan ser medidas "espejo", de lo que se vislumbra como una guerra comercial de escalas globales. Estados Unidos ya inició las suyas contra su oponente.

Los asiáticos habían dejado trascender que iban a poner aranceles a 128 productos, entre los cuales se destacaban la carne de cerdo, el vino y las nueces. Había dejado afuera la soja, el sorgo y aviones. Pero al final de cuentas, incluyeron esos productos y empataron la movida norteamericana.

Los estadounidenses se concentran en atacar las importaciones de tecnología de China, país al que acusa de usurpar licencias de propiedad intelectual. Han cuestionado ante la OMC todas las leyes chinas que les dan trato discriminatorio a sus empresas en ese territorio.

En cambio, Beijing se enfocó en provocar daño a los propios productores norteamericanos, con la idea de esmerilar el respaldo del sector rural a Trump. La Asociación Estadounidense de Productores de Soja expresó su "enorme frustración ante la escalada de una guerra comercial con el mayor cliente de la soja de Estados Unidos".

El grupo pidió a "la Casa Blanca a que reconsidere las tarifas que condujeron a esta represalia". Según la entidad, China compra el 61% de las exportaciones estadounidenses de soja, que equivale a más de 30% de la producción nacional.

Myron Brilliant, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Estadounidense de Comercio, apuntó en una nota que el gobierno está en lo correcto al tratar de "restablecer la equidad y la justicia en las relaciones comerciales con China".

Sin embargo, añadió que "imponer tarifas a productos usados diariamente por consumidores estadounidenses y que generan empleos no es la forma de alcanzar ese objetivo".

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