28 de julio 2009 - 00:00

Aún hay tiempo (pero poco) para siembra de maíz

Aún hay tiempo (pero poco) para siembra de maíz
Del resultado que arroje la actual puja por las retenciones pende el destino del maíz, cuya campaña comienza en pocas semanas. Todo indica que la sequía está encaminada a retirarse, pero los productores aguardan ahora una señal política para iniciar sus labores y rescatar la producción del cereal, seriamente amenazada por el avance de la soja.

Hace más de una década que los cereales pierden espacio de siembra contra la soja -más rentable y menos sometida a controles del Gobierno-, pero lo equilibran con mejores rendimientos. Con el conflicto del campo y la sequía cayó esta tendencia, y tanto el trigo como el maíz sufrieron drásticos recortes.

Peligro

Sin solución a la vista, la campaña triguera está concluyendo en el peor nivel de siembra desde que se tienen registros, con 2,75 millones de hectáreas. El temor ahora es que el panorama negativo se extienda al maíz, que acaba de concluir una de sus peores cosechas en varios años, con apenas 12,5 millones de tonelada, un 43% menos que lo conseguido el año pasado.

El pasado reciente indica que ante un mal clima político y de precios, los productores son resistentes a sembrar maíz: el año pasado, en pleno conflicto campo-Gobierno y cuando la sequía apenas comenzaba, se implantaron 2,46 millones de hectáreas, la peor marca desde 1990/91 y un 40% menos que el ciclo anterior.

Señales positivas

Con clima a favor -la sequía cedería a partir de esta primavera-, una disminución del precio de los arrendamientos que ronda el 25% y algunas señales positivas en materia de compra de insumos, la dirigencia rural asegura que sólo falta el gesto del Ejecutivo de bajar el nivel de retenciones, actualmente fijado en un 20%.

El precio es otro factor sobre el cual el maíz necesita señales del Gobierno. Con la exportación sujeta a constantes cierres -los controles de la ONCCA a los que siempre apunta el campo-, el mercado local hace tiempo que está sujeto a fuertes distorsiones y los productores cobran cifras hasta un 15% inferiores al llamado FAS teórico (precio de la mercadería al costado del buque), ya que quedan cautivos de las ofertas de un mercado interno muy atomizado.

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