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Automotrices esperan cambios mientras la demanda creció 40%
• Concesionarias sacan de la venta los 0 km. de alta gama
Enrique Alemañy
Ayer continuaron las reuniones en las cámaras de fabricantes, importadores y de concesionarias para delinear la estrategia que se va a seguir. Los empresarios continúan tratando de explicar a funcionarios y legisladores el perjuicio de la medida tal como la aprobó Diputados.
Mientras tanto, el mercado de los vehículos de alta gama sigue siendo un hervidero por la cantidad de clientes que buscan cerrar las operaciones antes de que entre en vigencia el impuesto. Según el representante de una marca importada, desde que se anunció el envío del proyecto al Congreso, la demanda creció un 40%.
El problema es que en la mayoría de los casos, los vendedores de los autos que estarán afectados por el gravamen sacaron de la venta esos modelos porque, al comercializarlos con el precio actual, no tendrían después fondos suficientes para reponerlos. Sólo se están vendiendo los autos que por determinadas características no van a seguir siendo comercializados en el país. Se trata de una franja de vehículos que por el valor que deberán ser vendidos, tras la aplicación del impuesto, no tendrán interesados.
"Hay autos que aunque aumenten seguirán teniendo un público para comprarlos, pero hay otros que será imposible vender", reconoció un directivo de una concesionaria.
Sin embargo, hay otros empresarios que continúan vendiendo los autos aunque por encima de su valor de lista, pero por debajo de lo que costará cuando se les aplique el impuesto. "Si vendo 80 autos, no voy a reponer 80 autos porque el mercado va a ser más chico. Entonces busco la ecuación para tener el suficiente dinero que me permita reponer un volumen menor", explicó el dueño de una concesionaria.
En la asociación que agrupa a las terminales (ADEFA) continúan a la espera de la audiencia que fue solicitada al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. El presidente de la entidad, Enrique Alemañy, le pidió una reunión al funcionario para tratar el tema . Los empresarios quieren plantearle la necesidad de cambios y aclaraciones en la norma. Por ejemplo, que se establezca claramente la forma de ajuste del tope de $ 170.000 y de $ 210.000 para que por la inflación no se sumen nuevos modelos al pago del tributo. Además, preocupa la interpretación que se hace en la Aduana para la aplicación del impuesto interno, por la no actualización de los valores de referencia, que podría significar que autos de un costo de importación de $ 100.000 deban pagar impuesto. Esto afectaría a los autos que vienen de Brasil y provocaría un conflicto comercial con ese país. También que haya un mayor escalonamiento en los topes; en este caso, se trabaja juntamente con la cámara que agrupa a fabricantes e importadores de motos, que es otro de los rubros perjudicados.
El otro tema que preocupa es cómo se tomarán los vehículos que están en los depósitos portuarios esperando para entrar al país y los que vienen en barcos. El problema es que muchos de esos vehículos ya fueron vendidos a los clientes, pero si deben ahora tributar el nuevo impuesto, pueden generar un caos en el sector. Si el comprador desiste de la operación por el fuerte aumento que tendrá la unidad, se deberán hacer cargo los importadores y las concesionarias. Se estima que sólo en el puerto hay unos 40.000 vehículos que todavía no recibieron la aprobación para nacionalizarse por las demoras por parte del Gobierno en entregar la documentación correspondiente.


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