Avance del oro: ¿refugio o tendencia alcista?

Edición Impresa

Durante las últimas semanas el precio del oro ha experimentado un fuerte proceso alcista que lo ha colocado, nuevamente, en la zona de máximos históricos conseguidos hacia el primer trimestre de 2008.
En aquella oportunidad esta subida encontraba justificativos -desde el punto de vista fundamental- en los altos índices de inflación, los cuales se encontraban más próximos a los máximos que a los objetivos fijados por la Reserva Federal. Consecuentemente, el proceso devaluatorio del dólar estadounidense contra las monedas europeas y asiáticas se acentuaba, y con ello el oro se constituía en una especie de refugio o resguardo frente a estos procesos. Sin embargo, varias premisas han cambiado durante los últimos meses. La inflación de EE.UU. ha dejado de ser una amenaza, y pese a que en el mes de enero experimentó un repunte de tres décimas respecto del mes anterior, la evolución de los precios en los doce últimos meses se encuentra en el 0%, su nivel más bajo desde 1955. La divisa norteamericana -por su parte- tampoco ha continuado con su proceso devaluatorio, todo lo contrario. Desde el primer trimestre de 2008 el dólar se ha revaluado más del 20% con respecto al euro, cuya cotización ha regresado rápidamente a la zona de trading observada durante los años 2003 y 2005. Sin embargo, y contradiciendo todo lo anteriormente expuesto, el precio del oro, luego de experimentar un ajuste temporal, ha regresado a la zona de máximos históricos y logra mantenerse allí. Ahora bien, mediante este relato no buscamos refutar las teorías que parten de justificar los comportamientos del mercado a partir de las expectativas, sino acercar a los lectores a nuestro modelo de análisis, el cual se basa en considerar que los precios se mueven por tendencias, y que las mismas se encuentran vigentes hasta tanto no existan claros síntomas de agotamiento en ellas. En el caso del oro, y como observamos en el gráfico adjunto, la tendencia que gobierna la suba del oro, desde los mínimos alcanzados en el año 2001, se encuentra intacta. Tan intacta que no ha podido resultar vencida con la profunda baja que llevó los precios hacia los pisos conseguidos recientemente en 681 dólares hacia octubre pasado. En consecuencia y pese a que los fundamentals han cambiado -radicalmente- a lo largo del último año, creemos en la suba del oro, y más allá de las coyunturas que traten de justificar dichos movimientos, sostenemos que dicha suba es tendencial, es decir inmersa dentro de un movimiento alcista de largo plazo.
El análisis
El ciclo alcista que dio inicio en 2001 con valores de 260 dólares por onza, actualmente luce con una estructura tendencial incompleta. En efecto, como siempre remarcamos en otros artículos, de acuerdo con nuestro modelo de análisis Elliot Wave, todo ciclo ascendente de mercado debe reconocer un patrón de cinco movimientos antes que el cambio de tendencia se efectúe y el ciclo correctivo mayor o bien ciclo bajista comience su curso. Como se aprecia en la gráfica, hasta el momento observamos que el oro ha tenido un primer segmento de avance desde 2001 a los máximos de 2004 en torno a los 433 dólares; posteriormente vimos un recorte en onda 2 a los mínimos de ese mismo año en torno a los 369 dólares por onza, nivel desde donde nace el tercer movimiento u onda 3, que habría culminado en los máximos de 1.032 dólares por onza para finalmente habilitarse el recorte en onda 4 de la secuencia tendencial. Esta corrección, que dio inicio en los máximos de 1.032 dólares, ha encontrado su piso en los mínimos vistos en octubre pasado en la zona de 681 dólares, a partir de donde un nuevo ciclo alcista ha quedado finalmente habilitado, es decir la onda 5 de la secuencia tendencial, la cual tendrá como objeto no sólo llevar los precios de regreso hacia los máximos históricos de 1.030 dólares por onza sino incluso hacia niveles superiores en torno a los 1.100 y 1.200 dólares por onza hacia adelante; preferentemente ello sería hacia mediados del presente año 2009 o bien hacia inicios de 2010.
Recién luego de desarrollada esta secuencia, el metal estará en condiciones de finalizar el ciclo alcista de largo plazo que dio inicio en 2001 y un proceso correctivo mayor hacia adelante podría finalmente quedar habilitado: el ciclo bajista del metal.
En lo que al corto plazo se refiere, los precios han alcanzado durante las últimas semanas máximos de 1.005 dólares y desde allí erosionan parte de la última suba. Esta erosión podría haber encontrado su piso en los mínimos vistos recientemente en 899 dólares.
Subas que consigan posicionar al oro por arriba de las resistencias que encontramos en la zona de 956-961 dólares confirmarán como completa esta corrección menor y los objetivos de 1.030-1.050 dólares resultarán fáciles de alcanzar en el corto plazo.

Dejá tu comentario