Avanza la cosecha de soja

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El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, sobre la base de los precios proyectados a cosecha 2009/10. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio, y bajo la forma de arrendamiento en campos de terceros.

La cosecha de soja avanza a excelente ritmo en la zona. Las lluvias al cierre de esta nota frenaron la trilla, luego de unas semanas de clima excelente para la trilla.

Muchos productores estaban preparándose para una cosecha complicada por los pronósticos que preveían tiempo lluvioso, pero el clima acompañó, y se avanzó mucho.

Las zonas de campos tendidos, de escurrimiento lento, son los que presentan menor rinde en promedio, puesto que sufrieron encharcamientos temporarios en los meses de noviembre y diciembre por exceso de lluvias, lo que llevó a pérdidas en parte de la superficie sembrada. En campos con tecnología de punta en estas zonas, el rinde promedia 33 qq/ha. En campos de relieve más quebrado, donde el agua pudo escurrir sin problemas, los rindes están en un rango que va de 37 a 45 qq/ha, en planteos bien manejados en cuanto a control de plagas, enfermedades, malezas y fertilización.

La soja de 2da, debido a los atrasos en la fecha de siembra por exceso de precipitaciones, presenta un potencial de rinde bajo, que estaría en el orden de 13 a 20 qq/ha.

Los resultados proyectados del cuadro adjunto muestran números ajustados para siembras en campo arrendado. El rinde de indiferencia para cubrir costos totales es de 93 qq/ha en maíz. Los quebrantos del trigo condicionan el resultado del tándem trigo-soja 2ª, que dados los rindes bajos que se esperan en soja 2ª, arrojarán quebranto. Para la soja de 1ª en campo arrendado, el rinde de indiferencia para cubrir costos totales es de 35 qq/ha, habiendo pagado un precio de arrendamiento de 16 qq/ha.

De cara a la próxima campaña, los buenos rindes de la campaña que termina resultarán alcistas para los valores de arriendo, pero los productores vienen de una campaña con quebrantos por la sequía y tienen deudas por insumos a pagar a cosecha. Las deudas de arrastre ponen un límite a las alzas, y al retorno a los pagos en quintales fijos por adelantado, que se negociarán sólo en los campos de mayor potencial.

Un párrafo aparte merece el trigo. Et tiempo corre, y se aproxima la fecha de siembra, sin señales desde el Gobierno de que habrá cambios en la política de intervención en los mercados de exportación, que originaron la caída en el área. Sin señales de cambio, el área de trigo puede volver a ser mínima.

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