2 de junio 2016 - 00:00

Avanzan las negociaciones entre Gobierno y Monsanto

Ricardo Buryaile
Ricardo Buryaile
 El Gobierno nacional y la multinacional Monsanto avanzan en la posibilidad de alcanzar un entendimiento sobre la fiscalización de la soja Intacta durante la actual campaña, acuerdo que podría terminar de definirse en los próximos días y que pondría fin a dos meses de disputa entre el Ejecutivo y la empresa, que buscaba implementar un sistema de cobro compulsivo por el uso de su semilla.

Según distintas fuentes, la firma desistirá del cobro compulsivo con la "cláusula Monsanto" y la fiscalización quedaría bajo la órbita del Instituto Nacional de Semillas (INASE).

Esta decisión se enmarca en las declaraciones del ministro de Agroindustria, Ricardo Bruyaile, que dijo ayer que "la fiscalización de las semillas es una potestad del Estado".

Distintas fuentes confirmaron que el eje del potencial acuerdo, que podría anunciarse en los próximos días, incluye que Monsanto renuncie al cobro compulsivo y que la fiscalización de la actual campaña de soja, que está cerca de su finalización, corra a cuenta del INASE. Este organismo podría tercerizar los testeos en distintas entidades, como la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Las negociaciones fueron retomadas a principios de la actual semana por el coordinador de la Jefatura de Gabinete, Gustavo Lopetegui.

Entre los puntos que se están discutiendo aún se encuentra qué pasará con la información sobre la presencia de Intacta, que podría quedar en manos del INASE y cruzarse con los datos que provean las empresas sobre quienes efectivamente pagaron por esa tecnología.

Luego, la empresa podría avanzar con el reclamo del cobro a los productores por vía judicial o por las cámaras arbitrales.

Desde Monsanto reconocieron que "hay una base de acuerdo para solucionar el conflicto esta campaña, pero todavía falta discutir muchos puntos".

El conflicto entre Monsanto y el Gobierno se desató en abril pasado, cuando el Ministerio de Agroindustria emitió la Resolución 140, por la cual buscó frenar el sistema de control que Monsanto había montado para asegurarse el cobro de su tecnología en soja Intacta.

Antes de esa resolución, la postura de Monsanto había generado el rechazo unánime de las gremiales del agro, que consideran esta medida "un atropello al uso propio".

La empresa multinacional oficializó además su decisión de suspender los lanzamientos de nuevos productos en el país, a causa de este inconveniente.

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