Frances McDormand. La actriz de “Tres anuncios por un crimen” ganó el Oscar a Mejor Actriz anteanoche en Hollywood.
• La traducción simultánea de la ceremonia en TNT fue tan pobre como de costumbre, y quien no haya optado por el SAP en inglés debió tolerar silencios eternos, traducciones de sólo una frase y falta de entendimiento entre los traductores hombre y mujer, quienes muchas veces se pisaban y otras callaban, dejando baches pero sobre todo una gran incógnita respecto de lo que estaba ocurriendo.
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• El año pasado se había derrumbado la parte frontal del escenario y, para reconstruirla, hubo que pasar por alto el ensayo del bloque final en el que Faye Dunaway y Warren Beatty anunciaban el Oscar a la mejor película tras el épico papelón de 2017. Esta vez la Academia redobló la apuesta y montó un escenario enmarcado en 45 millones de cristales de Swarovski. Asumieron el riesgo de tamaña escenografía y funcionó a la perfección. La pantalla completó de manera digital un decorado que reproducía salones de baile, ventanales, arañas, columnas bizantinas, tapizados, fuegos artificiales, figuras de mármol y oro, en un concepto algo recargado pero que dejaba clara la celebración de un aniversario redondo. En lo visual, desde ya, porque el resto fue tradicionalmente anodino.
• Frances McDormand pronunció uno de los discursos más encendidos y ovacionados. Luego de pedir a todas las nominadas mujeres que se pusieran de pie, dijo: "Miren alrededor. Todas tenemos historias que contar y proyectos que necesitan financiamiento. No nos hablen de esto en las fiestas de esta noche. Invítennos a sus oficinas en un par de días. Tengo dos palabras para decirles esta noche: cláusula de inclusión". Se trata de una cláusula que cualquier persona que trabaja en Hollywood puede pedir en un contrato, por la que se requiere que los productores contraten un elenco y equipo diversos. Si esa diversidad no está presente, el actor o actriz tiene una razón legal para romper el contrato. La actriz sostuvo más tarde en declaraciones que el cambio en Hollywood no se había producido a raíz de la caída del productor Harvey Weinstein sino cuando "Moonlight" ganó el Oscar el año pasado. Tan solicitada había estado McDormand que le robaron su Oscar (lo tomó cabeza abajo y así se mostró en fotos). Al día siguiente apareció el ladrón y la estatuilla volvió a sus manos.
jennifer lawrence. Entre las mejores vestidas de la noche, con un modelo Dior de lentejuelas doradas. Entregó, con Jodie Foster, el Oscar a Frances McDormand.
• Uno de los chistes del anfitrión Jimmy Kimmel apuntó a la diversidad: "Recuerdo los tiempos en que no se creía que una mujer o un negro pudieran protagonizar una película de superhéroes y la razón por la que recuerdo esos tiempos es porque fue marzo del año pasado". Kimmel tomó de punto a Christopher Plummer, con lo que el actor fue uno de los rostros más reiterados de la gala aunque haya perdido en la categoría de actor secundario. Parte de los chistes de Kimmel insistieron en los 88 años del actor. No causó demasiada gracia aunque el primero en verse obligado a reír, en una noche de sonrisas fingidas, fue Plummer.
• Luego de bromear con Steven Spielberg sobre si tenía marihuana (es legal para recreación en California y tampoco causó gracia) el presentador eligió a varios de los presentes (Armie Hamer, Gal Gadot, Emily Blunt, Margot Robbie, Ansel Elgort, Lupita Nyong'o, Mark Hammill y Guillermo del Toro) y repitió la visita al "mundo real" (en 2016 pidieron pizzas y el año pasado hicieron una visita guíada al interior del teatro). Esta vez cruzaron al cine de enfrente, repartieron regalos, hot dogs y cargaron una suerte de baguette gigante. Y coronaron con un obsecuente "gracias" a los espectadores (por ir al cine, sin hablar del riesgo por la fuerte competencia del streaming).
• La Academia premió por primera vez un producto de Netflix, el documental "Icarus", y su director agradeció entre otros a Ted Sarandos, el CEO de esa empresa de contenidos. "Icarus" desbancó a otra favorita "Faces/places", de Agnes Varda, quien ya había recibido un Oscar honorífico (creyeron que no volvería a filmar). "Icarus" cuenta una historia que por casualidad destapó el mayor caso de dopaje deportivo de la historia y se transformó en un relato que cuenta cómo se urdió el plan ruso para dar ventaja a sus atletas.
• La tendencia de la noche fue el metalizado. Entre las mejores vestidas destacó Jennifer Lawrence, en un Dior de lentejuelas doradas aunque más tarde dio la nota, esta vez no por caerse sino por pasar entre butacas y con copa en mano. Otra que optó por el metalizado fue Lupita Nyong´o en un Versace a puro glamour. Sandra Bullock también eligió el brillo en degradé, del plateado al negro, de Luis Vuitton. En amarillo brillante deslumbró el vestido Ralph Lauren de la mexicana Eiza González, aunque tuvo toda clase de memes a poco de hacerse ver en la alfombra roja, a la que sobreimprimieron desde caras de Minions hasta el logo de un correo.
En cuanto a las más criticadas encabezó el ranking Salma Hayek, cuyo vestido compararon con cortinas lilas o una lámpara. Tampoco acertó Kelly Ripa, con un vestido negro pero coronado por el inmenso lazo en fucsia y verde fluo atado en la parte posterior. Excesivo. Y no gustó una muy flaca Nicole Kidman en un diseño en azul brillante con un exagerado escote corazón y un gran lazo en la parte de la cintura.
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