La ciudad amaneció nublada, lluviosa y neblinosa, pero el clima desapacible no fue lo peor que debieron padecer los concurrentes al Coloquio de IDEA: la cercanía del Sheraton Hotel del puerto marplatense, y una malhadada e inhabitual coincidencia de vientos y nubes bajas llevó una ola de fuerte hedor a pescado en descomposición hasta las puertas del «cinco estrellas». Muchos de los concurrentes, que habían reservado mesas para almorzar en restoranes portuarios, cambiaron de idea sobre la marcha y llenaron los comederos de las cercanías del hotel.
Pedro López Matheu, director de relaciones institucionales de Kraft Foods, explicaba a quien quisiera escucharlo los motivos por los que un puñado de trabajadores de su planta de General Pacheco había vuelto a cortar la esquina de Corrientes y Callao. «Hoy termina el período de conciliación obligatoria por los reclamos del cuerpo de delegados contra nuestro servicio de medicina laboral. Hemos mantenido decenas de reuniones en el Ministerio de Trabajo, buscando una solución, pero ya estamos habituados a estas manifestaciones. No hay mucho que podamos hacer para evitarlas, y esperemos que la reunión que se hará hoy (por ayer) termine con este conflicto». Como se recordará, los delegados rebeldes de Kraft protagonizaron hace algunos meses una ola de cortes en el Acceso Norte y en calles de la Ciudad de Buenos Aires
En general, los expositores se atuvieron a los tiempos prefijados para cada discurso. La excepción fue la del jefe de la obra social del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba; en la mesa sobre el sistema de salud, el coordinador (Horacio Martínez, abogado laboralista y miembro de la mesa chica de la Unión Industrial) tuvo que pedirle cuatro veces que terminara, a lo que el expositor, irreductible, contestó cada vez pidiendo «son dos minutos más, nomás». Finalmente, los organizadores decidieron cortar por lo sano y le apagaron el micrófono.
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