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Avatares neoyorquinos
Cristina de Kirchner está claramente más distendida en su trato con la prensa en este viaje a la Asamblea de las Naciones Unidas y a la reunión del G-20. Efecto curioso justo cuando se pelea en el Congreso con buena parte de los medios por la ley de servicios audiovisuales. Ahora, no sólo se ofrece a explicar las cumbres y reuniones que mantiene, sino que la confraternización de la Presidente llega a niveles nunca vistos hasta ahora. El living del lobby del Four Season, que en viajes anteriores ocupaba Néstor Kirchner para recibir invitados, casi siempre los acompañantes del PJ que viajaban en las comitivas, ahora se transformó en la sala de prensa presidencial. En uno de esos encuentros pidió un café y un tostado y, alertada de que la prensa no estaba atendida, dividió su sándwich y lo repartió entre los periodistas presentes. Anoche llegó al colmo de la confianza: preguntó si a la prensa no le molestaba que se quitara los zapatos. Después de un día de reuniones continuas atendió descalza en el centro de uno de los hoteles más elegantes de la ciudad.
El Gobierno festejó ayer en Nueva York que el INVAP está a punto de venderle a Jordania un centro de investigación nuclear que incluye un reactor, similar al que la Argentina fabricó para Egipto. Para destrabar la participación en la licitación de compra que organizó ese país, ayer Jorge Taiana firmó con el canciller jordano, Nasser Judeh, un acuerdo pacífico para el uso de energía nuclear. La operación había comenzado en Buenos Aires durante la visita del rey Abdullah II y su esposa Rania. El rey en ese momento le habló a Cristina de Kirchner de la necesidad de comprar ese equipamiento, y el INVAP comenzó la negociación. Así, a fin de octubre, la Argentina peleará la venta con China, Corea y Rusia.


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