9 de junio 2011 - 00:00

Avatares de TV

Alessandra Rampolla estuvo con Susana Giménez y además de llevar al estudio juguetes sexuales explicó cómo reavivar la pasión en un matrimonio de 40 años.
Alessandra Rampolla estuvo con Susana Giménez y además de llevar al estudio juguetes sexuales explicó cómo reavivar la pasión en un matrimonio de 40 años.
  • Los concursos televisivos no sólo demuestran el bajo nivel de cultura general de los participantes sino también la falta de casting a la hora de convocar concursantes medianamente interesantes. Esta semana en «Justo a tiempo» Julián Weich preguntó «Cinco idiomas extranjeros» y la participante, luego de mencionar inglés, francés e italiano dijo «español». Pero el colmo llegó con la pregunta del propio Weich: «Cinco peces o pescados» a lo que la misma concursante respondió «Cocodrilo». Perdió, obvio.  

  • Conforme «América» fue eliminando de su programación la repetición de programas de «Canal 13», para evitar publicitarlo, su cercanía al fútbol se volvió más fuerte y ahora televisa al menos tres partidos por fin de semana, que antes eran exclusividad de «Canal 7» y «Canal 9».  

  • «ShowMatch» tuvo su marca más baja del año, con 25.4 puntos de rating que no pueden atribuirse al poco interés en el baile cha cha cha sino más bien a la monotonía de su contenido. El año pasado resultaban algo novedosas y para algunos hasta divertidas las peleas entre jurado y participantes, pero si esta temporada continúan sin cambios (aunque Tinelli intente besar a Pamela Anderson y se hable de «El rechazo de Pamela a Mercelo»), el público se aburre y cambia de canal. Claro que siguió siendo lo más visto del día, lo que habla a las claras de una caída de público general y su directa migración al cable, cuyo encendido sigue en ascenso. En cambio «Un mundo perfecto» de Roberto Pettinato en América logró el rating más alto del mes, 3.9, gracias al análisis de las declaraciones de Mirtha Legrand contra el canal.  

  • Susana Giménez pareció tomar la posta de Legrand en lo referente a sus discusiones en cámara con la producción. Giménez se queja cada vez que puede porque «Me ponen cartelitos todo el tiempo, basta chicos, no puedo ir todavía al corte». Se la vio muy renuente a interrumpir la columna de la sexóloga Alessandra Rampolla, de la que el martes participaban además Anamá Ferreira y Carolina Papaleo. Susana parecía muy interesada en las recomendaciones de la Rampolla para encontrar el punto G («Yo no lo encontré», aclaró Giménez), aunque sí confesó que había tenido sexo en el mar. «¿No pica?», preguntaron las invitadas fingiendo inocencia. Gimenez además sostuvo que para ella es imposible separar sexo de amor. Y para cerrar, Rampolla aconsejaba que para encender la llama de la pasión, sobre todo en matrimonios de 40 años, a veces vale pelear y hasta insultarse para terminar en reconciliación fogosa. Su sorpresa y la de las invitadas pasó más por la posibilidad de que un matrimonio llegue a los 40 años que por el consejo de insultarse para reavivar la pasión.

  • Más tarde Giménez recibió a la actriz venezolana Grecia Colmenares, que durante los 80 fue la «Reina de las telenovelas» en Argentina y Latinoamérica pero que actualmente se mantiene al margen de la pantalla. Además la actriz se reencontró con sus dos grandes galanes: Osvaldo Laport y Jorge Martínez. Y el lunes Giménez recibió a Olga Garaventa, la viuda de Sandro, quien, con veinte kilos menos (Graventa) se refirió a varios temas. «Tengo un beso encadenado y la llave de ese beso está en tu boca» reveló que fue lo primero que Roberto Sánchez le había dicho. Comenzaron el romance a los 59 años de él, cuando aún soltero ya estaba con oxígeno. Graventa contó que el récord de Sandro había sido mantenerse soltero hasta los 62 años y recordó que no había podido viajar por su estado delicado de salud. «Era muy duro llevar su enfermedad. Tenés que dejar la sal y el aperitivo, le dijo el médico, pero en un cajón guardaba 10 sobres de sal».  


  • La viveza que siempre intentaron demostrar los «CQC» sigue en declive, luego de quince años jugando a los noteros cancheros que aplican el mismo sentido del humor (para el que lo encuentre). Lo que en el último programa se presentó como una travesía de Gonzalito por El bolsón, fue un blooper que la edición transformó e intentó ocultar (sin suerte). El notero en realidad había aterrizado con un parapente con motor en la mansión del millonario británico Joe Lewis en Lago Escondido para un «Proteste ya», pero al no encontrar a nadie tuvo que llamar a la policía para que indicaran como salir de la estancia y lo rescataran.
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