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Aznavour: como siempre, un placer

De tantos retiros anunciados y no cumplidos -al menos por productores que eligen eso como modo de promoción- ya nadie termina por creerlo. Y el primero en no dar crédito a su jubilación es el mismo Charles Aznavour. Visitante asiduo de Buenos Aires, donde siempre es una alegría volver a escucharlo en vivo, «decidor» de los que van quedando pocos, artista carismático que convierte en buenas canciones aún aquellas que en principio no lo son tanto, cantante talentoso que tiene mucho más que una voz que maneja con soltura aún hoy. Aznavour es una de las grandes figuras de la música del siglo XX, y su brillante estela se está prolongando en este siglo.
Este disco es su última aventura: un trabajo que registró en Los Angeles y Nueva York junto a una big band jazzera dirigida por el contrabajista John Clayton y el baterista Jeff Hamilton. La idea fue tomar temas de su tradicional repertorio y darles una nueva sonoridad para este combo. No faltan piezas muy clásicas como «The jam», «Comme ils disent», «A ma fille», «Il faut savoir», «Je noublierai jamais» o «La bohème»; y hay sólo dos novedades, «Viens fais-moi êver» y «Je Suis Fier de Nous». Las cantantes Dianne Reeves y Rachelle Ferrell y el pianista Jacky Terrason son los invitados especiales en un disco que tiene toda la elegancia, la delicadeza y la brillantez que son habituales en cada cosa que hace este gran cantante.
Ricardo Salton


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