7 de enero 2011 - 00:00

“Babel”: estremecedora instalación de Valansi

«Babel» es una obra trascendente de un artista comprometido con la idea de que el arte no es una actividad exclusivamente estética.
«Babel» es una obra trascendente de un artista comprometido con la idea de que el arte no es una actividad exclusivamente estética.
«Babel», la instalación que Daniel Valansi exhibe actualmente en el Espacio de Arte en la Torre del Edificio de YPF en Puerto Madero (Macacha Güemes 515), es una obra trascendente que bien podría ser presentada orgullosamente por la Argentina en bienales internacionales.

Nacido en Buenos Aires en 1959, Valansi es un fotógrafo de formación que ha cursado estudios de física e ingeniería. En 2003 la Asociación Argentina de Críticos de Arte lo nominó el «Artista del Año» y su muestra «Abstract» realizada en el Museo de Arte Moderno, la mejor de 2004. Sobre este trabajo destacamos entonces el nuevo concepto de identidad, imágenes de prueba de los sistemas de seguimiento y detección de las personas obtenidas en los laboratorios donde se desarrollan dichos sistemas. El rostro del individuo queda desdibujado, disperso, nos alerta cómo nuestra identidad puede ser reformulada y así ser convertidos en «el enemigo». Completaba la muestra una instalación tridimensional de un avión B52 cuyos fragmentos están suspendidos en el aire. Una obra aterradora, sin embargo, bella y fascinante.

Entre sus exposiciones individuales, realizó «Zeitgeist» (2000) que remitía al concepto del espíritu de una época signada por guerras en las cuales cada vez los seres humanos ya no eran tan importantes. Asiste todos los años a «Les Rencontres DArles» (Francia) que reúne a los más importantes fotógrafos del mundo.

En 1984 ganó el Segundo Premio del Concurso Internacional Nikon, en 1985 fue Gran Premio de Honor «Parisiennes en las Artes» sobre textos de Jorge Luis Borges. En 2001 le fue otorgado el Premio Mención en el Salón de Artes Visuales Banco de la Nación Argentina y en 2002 fue Premio Chandon ArteBA . Sus obras integran colecciones públicas y privadas.

En cuanto a «Babel», el título está tomado del episodio que dio origen a la confusión, la incomprensión y al caos entre los hombres de la tierra. Nada más acertado que el entorno de la arquitectura de César Pelli para esta instalación de Valansi. A través de los vidrios se ven jardines, la abigarrada ciudad a lo lejos, en fin, una torre que no llega al cielo pero lo intenta como mucha de la arquitectura corporativa que hace alarde de poderío.

Adentro, Valansi presenta el caos, un hallazgo arqueológico que se encontrará en el futuro: estructuras y elementos de grandes dimensiones en aluminio que, por un lado, remite al Monumento a la III Internacional del famoso escultor ruso constructivista Vladimir Tatlin (1885-1956), proyecto optimista y utópico de 1919 que tendría 400 m de alto nunca materializado, y por el otro a una estructura de cartel publicitario que se ha derrumbado. No se puede dejar de asociar esa visión a los aceros retorcidos de los restos de las Torres Gemelas que en contraste con la bella arquitectura de Pelli produce un estremecimiento.

Siguiendo la curva del lobby se llega a una pasarela desde donde se ve una ciudad fantasmal, restos de una guerra nuclear, conformada por miles de plaquetas madre de computadoras, negras, símbolo de esa Babel de lenguas que se entrecruzan segundo a segundo en nuestro planeta y que responde al pensamiento crítico del artista acerca de nuestra civilización y nuestra barbarie, temas de su iconografía.

Pero hay más todavía que quita la respiración. Desde el otro extremo de la pasarela, un basural de teclas por las que seguramente se han «cliqueado» mensajes de amor y odio, intrigas, delaciones, lenguajes codificados, ideas trascendentes, poesía, frustraciones, banalidades, proyectos realizados, el hombre definitivamente subordinado a la tecnología que también segundo a segundo, queda obsoleta y cuyo alcance futuro es inimaginable.

Insistimos, una muestra de nivel internacional por un artista comprometido con la idea de que el arte no es una actividad exclusivamente estética.

Hasta el 18 de febrero.

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