18 de noviembre 2013 - 00:00

Bachelet estrena estilo más progresista para retornar a La Moneda

El carisma de Michelle Bachelet resultó intacto en  los casi cuatro años que pasó fuera de Chile tras abandonar la presidencia. La campaña lo volvió a poner de manifiesto, y ayer la dejó a un solo paso de retornar al Gobierno.
El carisma de Michelle Bachelet resultó intacto en los casi cuatro años que pasó fuera de Chile tras abandonar la presidencia. La campaña lo volvió a poner de manifiesto, y ayer la dejó a un solo paso de retornar al Gobierno.
 Santiago (enviada especial) - Cuando salió del Palacio de La Moneda en 2010, Michelle Bachelet nunca cerró la puerta. Aun con la carga de haberle entregado el mando a un Gobierno de derecha -el sector que, más allá de la figura de Sebastián Piñera, desgranó a su familia durante la dictadura-, se retiró con un respaldo del 81%. A partir de su despedida y hasta marzo último tomó la dirección de ONU Mujeres en Nueva York, donde se dedicó a proyectar su imagen internacional y se mantuvo ajena, por lo menos públicamente, de las contingencias políticas locales.

El 23 de marzo pasado finalmente dio razón a las especulaciones. "Les dije: 'En marzo hablamos', y estoy aquí frente a ustedes cumpliendo mi promesa", señaló ante una multitud de periodistas en Santiago. "Estoy frente a ustedes dispuesta a asumir este desafío. He tomado la decisión de ser candidata", agregó. Más adelante, Bachelet reconoció en su discurso que en el país "quedaron reformas sin hacer". Durante los veinte años de gobiernos de la Concertación la pobreza dura fue la meta y ahora, tras el balotaje del 15 del mes próximo, tendrá el desafío de moderar la desigualdad, objetivo que la llevó a modificar su perfil.

Médica, divorciada, madre de tres hijos y militante socialista desde la cuna, Bachelet limitó sus apariciones en la prensa y mantuvo en secreto su ambicioso programa de reformas hasta hace apenas dos meses. Tan secreta es su estrategia que poco se sabe sobre las figuras que la acompañarán en su Gobierno. Ya lo dijo una vez: "Quien se mueve no sale en la foto".

La exmandataria ha presentado un proyecto renovador, "un capitalismo con rostro humano" que no debe confundirse con una plataforma radical. Su propuesta se basa en limitar al sector privado en ciertos negocios, como las jubilaciones (con la creación de una AFP estatal que les dé competencia) o la educación, a partir de una reforma tributaria suave. La gestualidad que la coloca en una izquierda más subida que la que se le conoció tiene que ver más con sus silencios que con sus palabras y con las esperanzas grandes que genera en la población. Se trata estrictamente de un proyecto socialdemócrata.

"Lo tibio de su campaña se explica por el cuidado de no perder el voto duro de su sector y mantener las expectativas de atraer a un porcentaje del segmento menor de 35 años. Adicionalmente, con esa estrategia de no enfrentamiento evita que las divisiones en el interior del pacto Nueva Mayoría puedan perjudicarla", explicó Guillermo Holzmann, analista de la Universidad de Valparaíso, a Ámbito Financiero.

"Dentro de mí, algo cambió. Ya fui presidenta y eso te da una parada distinta, un mirar las cosas que nunca va a ser igual que antes", adelantó como promesa de cambio al aterrizar proveniente de Nueva York. Si mutó, habrá que ver cuánto.

Ya desde pequeña estuvo expuesta a golpes sin anestesia que modificaron de cuajo su vida: es hija de un general de la Fuerza Aérea que murió como consecuencia de las torturas sufridas durante la instalación de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Tras la pérdida, Bachelet continuó con sus estudios de Medicina y se sumó en la clandestinidad a las filas del Partido Socialista. Esto hizo que en 1975 fuera detenida por la temible Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) junto a su madre, Ángela Jeria, en un centro de detención conocido como Villa Grimaldi.

Ambas fueron expuestas a todo tipo de vejámenes y torturas. Aunque Bachelet nunca se refirió a los flagelos a las que fue sometida, Jeria dijo recientemente que era algo que nunca podría olvidar ni perdonar. Investigaciones de la Justicia desnudaron el infierno al que eran sometidos los prisioneros como ellas: destrucción de las uñas con objetos punzantes, shocks eléctricos, falta de comida, simulacros de fusilamientos, "submarino"... Finalmente, los contactos familiares dentro de las FF.AA. facilitaron sus liberaciones, tras lo cual partieron al exilio a Australia primero y luego a la entonces Alemana comunista.

En 1979 retornó al país y ejerció como médica, inicialmente lejos de la militancia. Años después, y tras su escalada en el Partido Socialista, fue nombrada por Ricardo Lagos como ministra de Salud primero y luego de Defensa. Su alta popularidad desembocó en la candidatura por la Concertación, que la convirtió en la primera presidenta mujer del país luego de un balotaje en 2005, justamente contra Piñera. Su salida en 2010 la dejó, como se ha visto, con ganas de más. ¿También de algo distinto?

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