12 de marzo 2010 - 00:00

Bachelet se fue entre pedidos de regreso en 2014

Miles de simpatizantes despidieron ayer a Michelle Bachelet. El 84% de popularidad con que deja el poder la convierte en una posible candidata presidencial en 2014.
Miles de simpatizantes despidieron ayer a Michelle Bachelet. El 84% de popularidad con que deja el poder la convierte en una posible candidata presidencial en 2014.
Santiago - Miles de chilenos despidieron ayer a la presidenta saliente, Michelle Bachelet, y le pidieron a viva voz y a través de carteles que regrese al poder en 2014, una posibilidad sobre la que ella pidió no especular.

«Hoy es mi último día de gobierno; no hagamos ninguna política ficción», pidió la médica socialista, que abandonó el palacio presidencial de La Moneda con una popularidad sin precedentes del 84%.

Con una mano sobre el corazón, Bachelet se asomó por última vez a los balcones de La Moneda, ocasión en la que se definió como «triste, tranquila y orgullosa», en referencia a las sensaciones que le generan los recientes terremotos y el balance de su gestión.

Su última actividad oficial prevista era la despedida de ministros y funcionarios en la casa de gobierno antes de ceder el mando a su sucesor, Sebastián Piñera, en Valparaíso, pero sus seguidores decidieron darle un adiós más cálido.

En las afueras, primero centenares y luego miles de personas llegaron para vivarla. La presidenta se despedía uno a uno de sus colaboradores, mientras por los altavoces del palacio se escuchaba una canción de Isabel Parra (hija de Violeta Parra) que decía «Cuatro años pasaron, Michelle, se fueron volando».

«Gracias, Presidenta, nos vemos en el 2014», rezaba un cartel puesto sobre las vallas justo frente a la puerta del Palacio.

«Vengo a tomar el desayuno con mi presidenta. Vine el día que asumió y vengo el día que se va», dijo David Orellana, un admirador de 45 años que tomaba café en una taza térmica entre la multitud que se apiñaba en la concurrida explanada de La Moneda.

«La recibió el drama del Transantiago (el servicio de transporte público que en sus comienzos tuvo serios contratiempos); en el medio de su gestión, la golpeó la crisis económica, y ahora terminó con el terremoto. ¿Qué mujer resiste eso? Bachelet es una presidenta de verdad», insistió Orellana.

Gente de todas las edades agitaba pañuelos blancos, banderas de Chile, del Partido Socialista, y blandía fotografías de una mandataria tan sonriente como la que asomaba cada quince minutos a saludar desde el balcón.

«¡Michelle, por favor, asómate al balcón!», coreaban sus partidarios, para quienes nunca eran suficientes los breves instantes en que Bachelet se dejaba ver desde el Palacio. «Sí, que se asome», dijo una mujer mayor que no quitaba la vista del edificio con ojos anhelantes y al borde del llanto. «La voy a extrañar mucho, la quiero a mi presidenta».

«Michelle es lo máximo, nos sentimos orgullosos de que haya sido nuestra presidenta, cercana a la gente más necesitada del país», dijo con toda convicción la empleada administrativa Luz Gálvez, mientras seguía pendiente, pañuelo en mano, de una nueva aparición del objeto de su fervor.

Su compañera de trabajo Rosalba Morales coincidió en su parecer. «Era muy cercana, muy acogedora. Uno necesita un presidente cercano, eso es lo que la hizo tan popular», dijo Morales.

Mientras muchos le daban su adiós a la distancia, otros ya pensaban en el futuro, como dos mujeres de mediana edad que caminaban entre la gente con banderas que decían «Michelle Bachelet 2014».

Agencias AFP y EFE

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