Del resto, el festival ha transcurrido como cualquier otro: varias buenas películas, muchas malas, muchas que encima de malas están publicitadas como la octava maravilla, mucho público viendo esas películas hasta la mitad, y esta vez también unos cuantos motociclistas vestidos de cuero para acompañar "Fantasmas en la ruta", un dj travieso en la celebración de un film chileno sobre un transexual tarotista, un corte de luz en los subsuelos del C.C. San Martin (suerte que no daban una de terror), copias maltrechas de viejos clásicos, un show sorpresa de Babasónicos acompañando la presentación de Videofilia, que reúne material audiovisual del grupo, la aparición del primer film argentino de terror en relieve, "Necrofobia en 3D", dos cocteles de embajadas bastante aburridos, no mucho más.
Para apreciar, en estos tres últimos días, el palestino "Omar", de Hany Abu-Assad (el de "Paradise Now"), la vieja "El campo de los sueños", con Kevin Costner cuando era flaco, "El mercado", de Néstor Frenkel (el mismo de "El gran simulador"), el muy duro "Tyrannosaur", premiado hace dos años en Mar del Plata (cuidado, a más de maltrato a la mujer se incluye la muerte de un perro a garrotazos), los documentales "Michel Petrucciani" y "Sacro Gra" (por la circunvalación de Roma) y, sobre todo, una joyita del maestro Carlos Schlieper: "El retrato", con Mirtha Legrand.
| Paraná Sendrós |


Dejá tu comentario