13 de enero 2011 - 00:00

Bajan las reservas globales de granos

Los futuros de soja y maíz alcanzaron máximos en 30 meses en Chicago luego de que USDA redujo la estimación de producción en EE.UU. y en la Argentina.
Los futuros de soja y maíz alcanzaron máximos en 30 meses en Chicago luego de que USDA redujo la estimación de producción en EE.UU. y en la Argentina.
Sídney - Las malas condiciones climáticas que se registran en los principales países productores generaron una caída en las reservas globales de granos. Las peores inundaciones que sufre Australia en décadas causaron el cierre de un puerto clave para los granos, mientras que Estados Unidos indicó un mayor ajuste de la oferta doméstica y global, aumentando los temores por la escalada de la inflación de los alimentos. En rigor, un reporte del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) estimó que las existencias estadounidenses de maíz se ubicarían en su menor nivel en 15 años, y las de soja en al menos 35 años, apuntando a más presiones alcistas sobre los precios de la comida.

Los futuros del maíz y de la soja alcanzaron máximos en 30 meses en Chicago después de que el USDA redujo su estimación de la producción de maíz y soja en Estados Unidos y en la Argentina, donde la sequía ha comenzado a afectar los cultivos. Las estimaciones de la cosecha y las exportaciones de Australia también fueron reducidas, en un momento en que hay preocupaciones por la cosecha estadounidense debido al tiempo seco.

Prohibición

El año pasado, Rusia tuvo que prohibir las exportaciones luego de que la peor sequía en un siglo castigó a la producción.
Las proyecciones de menores inventarios de granos en Estados Unidos también contribuyeron a un repunte de los precios a futuro del ganado vacuno y porcino en Chicago.

Por otra parte, el gabinete de Corea del Sur mantuvo un encuentro de emergencia para combatir la propagación de la aftosa, que ha forzado una suba de los precios de la carne. En tanto, Tailandia subió las tasas de interés, citando presiones por la inflación derivadas de los valores de las materias primas.

La semana pasada, un informe de la agencia alimentaria de la ONU mostró que los precios globales de los alimentos tocaron un récord en diciembre y advirtió que los valores de los cereales podrían subir aún más.

La inflación alimentaria se ha convertido en el principal tema de la agenda de los funcionarios, cuando todavía está fresco el recuerdo de la crisis alimentaria de 2008.

Ese año, un repunte de los precios desató disturbios en varias naciones, generó alta inflación y, en muchos casos, profundos déficits comerciales. Varios países emergentes ya están luchando contra una inflación alimentaria de dos dígitos, entre ellos China, India y Brasil.

La suba de los precios de los alimentos en las economías de rápida expansión hace importante que las autoridades monetarias anclen las expectativas de inflación, dijeron el lunes los banqueros centrales. Las principales economías del Grupo de los 20 han prometido medidas, y varios países ya han aplicado controles de precios o incrementado el suministro de alimentos para tranquilizar a los consumidores.

En Australia, uno de los cuatro grandes exportadores de trigo, las mayores inundaciones en la historia forzaron el cierre de la terminal de granos de Fisherman Island, en Queensland. Si bien Queensland es un exportador de trigo menor comparado con otros estados del país, el cierre pone de relieve los problemas del cultivo a nivel nacional, donde las fuertes lluvias ya han reducido la cantidad de granos de alto contenido proteico que prefieren los principales mercados.

Los precios del trigo aumentaron un 47% el año pasado; los del maíz, más del 50%; y la soja estadounidense, el 34%. La Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU (FAO) dijo en su reporte que los precios de los granos claves podrían subir aún más.

Condiciones climáticas adversas, incluyendo la sequía en Rusia y sus vecinos del Mar Negro, afectaron el suministro global de trigo, impulsando los precios. La FAO dijo que sus índices que miden los precios de la carne y el azúcar llegaron a máximos en diciembre, al tiempo que los cereales, que cubren el trigo, el arroz y el maíz, fueron los mayores desde la crisis de 2008.

Los analistas no están seguros de que pueda repetirse una situación como la de ese año. Algunos dijeron que un empeoramiento de las condiciones climáticas adversas sería necesario para provocar una subida aún mayor de los precios de los alimentos. Jonathan Anderson, que cubre mercados emergentes para UBS, dijo que los índices de los precios globales de los alimentos tendrían que subir otro 50% para tener el mismo impacto inflacionario que el de hace tres años.

Agencia Reuters

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