19 de septiembre 2016 - 00:00

Bandera de largada con sobresaltos

San Sebastián - Inhabitual comienzo tuvo el viernes el Festival de Cine de San Sebastián. La lluvia obligó a varias damas a desfilar sencillitas nomás por la alfombra roja y, apenas comenzaba el acto, tres exaltados que pagaron entrada a primera fila (95 euros) saltaron gritando por la vuelta de los presos de la ETA. Enseguida los sacaron de una oreja. Bueno, no tan enseguida, porque uno alcanzó a bajarse los pantalones. "San Sebastián siempre tiene algo sorprendente", bromeó ahí mismo el veterano Bertrand Tavernier. Antes era peor: una vez los de la ETA subieron al escenario con pistolas y metralletas. Tiempos pasados. Pero los tiempos pasados suelen llamar al presente, como lo prueban las dos películas más comentadas de los primeros días.

Una, "La fille de Brest" (Emmanuelle Bercot, Francia), escenifica la auténtica lucha de una médica de pueblo, Irene Frachon, en 2007 contra una empresa farmacéutica que había ocultado los efectos secundarios de un medicamento, provocando varias muertes. La propia doctora Frachon estaba en la sala y habló después con la prensa. La otra, "El hombre de las mil caras" (Alberto Rodríguez, España), imagina los detalles de un escándalo ocurrido en tiempos de Felipe González, cuando el director de la Guardia Civil huyó con sus bienes mal habidos y fue esquilmado por un espía free lance, Francisco Paesa. El espía no estaba en la sala, y se lo creía muerto, pero justo un día antes apareció entrevistado en "Vanity Fair". Los bienes (16 millones de dólares en pesetas) siguen sin aparecer.

Del resto, se consigna la buena recepción de los argentinos "Todo sobre el asado" (Cohn-Duprat) y "La idea de un lago" (Milagros Mumenthaler), vistos en competencias paralelas, y el hispano-argentino "Cien años de perdón", visto en un balance de cine español. También, la sencilla simpatía de Cynthia Nixon, la Miranda de "Sex & City", presentando en persona "A quiet passion", de Terence Davies, donde encarna a la poetisa Emily Dickinson. Otra clase de simpatía, de galán vencido, o convencido, en el rostro ya maduro de Hugh Grant, presentando "Florence", que en España se estrena como "Florence Foster Jenkins". La alegría de Angela Molina al recibir el Premio Nacional de Cinematografía, cantando y agradeciendo a todo el mundo, y la perplejidad de Gael García Bernal tras recibir el Jaeger-Le Coultre al Cine Latino: "¡No puedo pronunciarlo!" Y esto recién empieza.

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