6 de julio 2015 - 00:00

Barenboim: música y diálogo

Daniel Barenboim: “Los músicos y los críticos se equivocan. El público no”.
Daniel Barenboim: “Los músicos y los críticos se equivocan. El público no”.
Madrid - Daniel Barenboim sabe que su orquesta West Eastern Divan no solucionará el conflicto entre palestinos e israelíes, pero dijo a la prensa española que "ha cambiado la vida de todos los que han pasado por ella", incluido él mismo. Barenboim la impulsó en 1999 con el intelectual palestino Edward Said, como un taller para jóvenes músicos de Israel y otros países de Oriente Medio. En ella tocan músicos árabes e israelíes, acompañados de españoles, ya que tiene su sede en Sevilla gracias al apoyo de la Junta de Andalucía.

"La West Eastern Divan no se fundó para resolver el conflicto israelí-palestino, pero sí ha cambiado la vida de todos los que han pasado por ella, la mía también", aseguró el músico, quien añade que esta orquesta también ha demostrado que "hay una posibilidad de coexistencia". No obstante, se queja de que "lamentablemente no tiene ninguna influencia en las políticas árabes e israelíes", aunque destaca que es "musicalmente extraordinaria" y que sus integrantes, gracias al trabajo conjunto, sí ven la posibilidad de un futuro en paz.

Para Barenboim, este conflicto que va a cumplir ya el medio siglo tiene su principal causa en "la ocupación israelí de los territorios palestinos, aunque "hay poca gente en Israel que se dé cuenta de que es el principal problema para llegar a un acuerdo". Esta agrupación le ha permitido llevar la música clásica a lugares que difícilmente tienen acceso a ella, con conciertos como el ofrecido en 2005 en Ramallah, Palestina, el primero de la Divan en un país de Oriente Medio. El pianista y director de orquesta, que cumplirá en agosto 65 años sobre el escenario, trabaja ahora con la puesta en marcha de otra extensión de este proyecto, la Academia Barenboim-Said, que abrirá en Berlín en octubre de 2016, en un edificio diseñado por Frank Ghery, y que será su "actividad principal" (aunque no abandonará los conciertos ni las grabaciones).

En ella cambiará las bases de la formación musical tradicional de los conservatorios y, aunque se prevé una alta demanda de inscripciones, no se superarán "los 50 ó 60 alumnos, porque un número exorbitante de estudiantes no permitiría desarrollar nuestra forma de educar", dice. En esta academia, donde el grado tendrá una duración de cuatro años, se impartirá educación instrumental y teórica, con clases prácticas y el piano como segundo instrumento, pero también otro tipo de formación como "una especie de educación filosófica" o sobre el conocimiento y cómo usarlo.

Siguiendo el espíritu de la Orquesta Divan, estará abierta principalmente a músicos de Oriente Medio, aunque no de forma exclusiva.

El director, vitalicio de la Staatskapelle de Berlín, con la que ofreció ayer un concierto en Madrid y tiene programados otros dos en Barcelona el 6 y 7 de julio, considera indispensable que la música se enseñe en las escuelas "igual que la literatura o las matemáticas. Pero para aprenderla hay que dar a los alumnos la posibilidad de ejecutarla y, aunque puede ser complicado se puede organizar, por ejemplo, con cuartetos", propone.

Barenboim defiende la música como asignatura porque "ayudaría mucho al desarrollo cerebral de los niños, dado que une la parte racional y emotiva". "Por lo menos para mí fue muy importante para mi desarrollo", reconoce. Con más de 40 conciertos programados hasta final de año en Buenos Aires, Salzburgo, Berlín, Londres, Viena, Bruselas y Tokio, entre otras ciudades, Barenboim aprovechó su actuación en Madrid para presentar su último álbum en el que interpreta los dos conciertos de piano de Brahms junto con la Staatskapelle, dirigida por Gustavo Dudamel.

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