19 de junio 2009 - 00:00

Basij, el garrote paraestatal del ayatolá contra disidentes

Una imagen tomada del canal iraní Press TV muestra a opositores manifestando ayer en Teherán. No se permite a la prensa extranjera tomar registros propios. Fue otra jornada masiva en las calles pese a la estricta prohibición que intenta imponer el régimen.
Una imagen tomada del canal iraní Press TV muestra a opositores manifestando ayer en Teherán. No se permite a la prensa extranjera tomar registros propios. Fue otra jornada masiva en las calles pese a la estricta prohibición que intenta imponer el régimen.
Teherán - La milicia islamista iraní Basij, que apoya incondicionalmente al mandatario Mahmud Ahmadineyad, encabezó la represión de los manifestantes que se opusieron a la reelección del presidente saliente, tras el anuncio de los resultados de la elección presidencial.

Los miembros de Basij constituyen una milicia de centenares de miles de miembros creada por orden del fundador de la República Islámica, el fallecido ayatolá Ruholá Jomeini, poco después de la revolución de 1979.

La fuerza se hizo notar durante la guerra contra Irak (1980-1988), cuando sus miembros formaron «olas humanas» encargadas de abrir paso a las fuerzas más experimentadas en los campos minados.

Los Basij están compuestos en su mayoría por civiles y por un número reducido de unidades profesionales armadas. Su papel consiste en mantener el orden en caso de disturbios civiles y están al mando del cuerpo de élite de los Guardianes de la Revolución.

La mayoría de los milicianos son de clase baja o media, y participan generalmente en las causas sociales, como las campañas de vacunación. Pero también participan en las campañas de «moralización» lanzadas por el Gobierno, como la represión de los conciertos ilegales o el registro de mujeres cuya vestimenta no cumple con las leyes islámicas.

Uno de sus miembros, que se identifica por su nombre de pila Hosein, había explicado antes de la elección que el poder había dado «más espacio» a los milicianos desde la elección de Mahmud Ahmadineyad en 2005.

Apoyo

En este momento, los milicianos de Basij ya apoyaban al actual presidente que derrotó de manera inesperada a su predecesor, Akbar Hachemi Rafsanyani. Volvieron a expresar su apoyo al presidente ultraconservador antes de los comicios del 12 de junio. El candidato reformista Mehdi Karrubí denunció «injerencias curiosas e ilegales» de la milicia favoreciendo al presidente saliente durante la campaña. Una actividad que el jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohamad Alí Jafari, no había desmentido. Éste había incluso afirmado en mayo que los milicianos civiles participarían en los «asuntos políticos».

Ayer, el Basij instó a sus miembros a participar en la oración de hoy en Teherán, dirigida por el guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei. También pidió a los candidatos a la elección presidencial que cuestionan la reelección de Ahmadineyad que se «desolidaricen explícitamente de los agitadores». Un término que usan para referirse a los partidarios de Mir Husein Musaví que se manifiestan masivamente desde hace varios días en las calles de la capital.

Agencia AFP