7 de mayo 2012 - 00:00

Basura: Macri decide si acepta pagar aumento

Mauricio Macri
Mauricio Macri
La guerra por la basura porteña que desató Cristina de Kirchner la semana pasada se agitó en las últimas horas y promete otro capítulo hoy, cuando el Gobierno de Mauricio Macri comience a definir si pagará o no el aumento que le piden. La Presidente había reprochado que la provincia de Buenos Aires debía exigirle a la Ciudad más dinero por procesar su basura o que se la quede la Capital Federal. Ayer se quejaron en esa sintonía el secretario de Medio Ambiente de la Nación y el intendente de Chivilcoy. Desde el PRO presentarán un pedido de informes en la Legislatura bonaerense sobre los basurales a cielo abierto y en Capital, una legisladora ibarrista pedirá citar al ministro Diego Santilli por el cumplimiento de la ley de Basura Cero que obliga a, progresivamente, disminuir mediante clasificación y tratamiento, los residuos que generan los porteños.

La gestión de residuos del distrito porteño la realiza CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado), que lo integran por partes iguales Ciudad y provincia, es decir, son socios. Ese mismo jueves en que habló la Presidente, el ministro PRO Santilli replicó que paga más que los municipios bonaerenses que atiende CEAMSE, u$s 50 contra u$s 25 por tonelada. También admitió que la Capital genera más basura que esas intendencias, pero al día siguiente se le exigió un aumento de 35%, que aún la Ciudad no aceptó, según explicó el funcionario.

Santilli se reunirá hoy con el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, para estudiar el tema y ponerlo a consideración de Macri.

Allí no solamente se analizará cuánto significa el aumento por la disposición final de los residuos, sino también que el Gobierno porteño quiere hacer valer servicios que presta a municipios del sur bonaerense. Según explicó Santilli, partidos como Lomas de Zamora, Esteban Echeverría, Quilmes o Lanús, recogen la basura en su territorio pero la depositan en cuatro estaciones de transferencia de la Ciudad de Buenos Aires. De allí parten los camiones de CEAMSE para su destino final, lo que significa un ahorro en transporte para las intendencias. Tres de cada diez camiones que salen de Colegiales, Pompeya, Flores y la estación Zabaleta en el sur porteño, llevan residuos de los municipios de la provincia de Buenos Aires.

«Este es un sistema solidario, nos vamos a reunir a ver qué decidimos con el aumento que proponen, pero hay que pensar y entender que se trata de un sistema integral y que no se debe poner en juego la salud de la gente», explicó el ministro a este diario.

El intendente de Chivilcoy, Aníbal Pittelli, dijo que «la Ciudad de Buenos Aires está plagada de basura. Creo que además de no saber lo que se hace, no se le puede tirar la basura a los vecinos del conurbano. El que se quiere sacar la basura, tiene que pagar, invertir, tiene que tener una política de Estado vinculada con la disposición final de residuos».

El secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan José Mussi, acusó a la Ciudad de «no pagar lo que corresponde».

A esas embestidas replicó el PRO bonaerense con un proyecto de la diputada Nancy Monzón para solicitar al «Poder Ejecutivo que, por intermedio del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) o el que corresponda, informe sobre distintos aspectos vinculados a la gestión integral de los residuos sólidos urbanos».

Monzón habló de «la existencia al día de hoy de numerosos basurales a cielo abierto en el territorio de la provincia de Buenos Aires que representan un grave riesgo para la salud y el medio ambiente» y aseguró que no se difundió una «estimación oficial fiable sobre la cantidad de basurales a cielo abierto que aún persisten en nuestro territorio».

Desde la Ciudad de Buenos Aires, la legisladora aliada al kirchnerismo, María Elena Naddeo, anticipó que pedirá la citación de Santilli ante los diputados.

«A pesar del aumento en valor del contrato de la basura, el cual pasó de $ 2.549 millones, contra $ 1.925 millones de 2011, la Ciudad está cada vez más sucia», se quejó la legisladora.

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