El Gobierno insiste con estos controles porque supone que logran desarmar expectativas de devaluación que surgen del propio mercado. Es la receta oficial que se puso en marcha desde que renunció Juan Carlos Fábrega y desembarcó Alejandro Vanoli en el Central: presionar aún más a los agentes cambiarios para evitar que realicen negocios que sortean el cepo cambiario. Según fuentes oficiales, en cada una de las inspecciones que realizan hay una infracción que se detecta y se repite: el hallazgo de dinero en efectivo cuyo origen y tenencia no se pueden justificar. El otro dato común, que empieza a preocupar en el mercado, es el pedido que reitera el Gobierno en cada uno de sus operativos: la apertura de las cajas fuertes o de seguridad que tienen las propias casas de cambio en sus oficinas o en otros bancos. En el caso de Arpenta se encontraron u$s 500.000; de éstos, según los inspectores, sólo estarían declarados, en regla, unos u$s 100.000. También se indicó que se encontraron cajas fuertes cerradas en el piso 28 de la sociedad de Bolsa y que "se solicitará a la Justicia la correspondiente autorización para lograr la apertura de las mismas".
El operativo se realizó el último 22 de octubre, según fuentes oficiales y alcanzó a 12 entidades de diversos tipos, con un despliegue de alrededor de 70 funcionarios públicos y personal de tres fuerzas de seguridad: PSA, Gendarmería Nacional y Prefectura, coordinadas por el Ministerio de Seguridad. Una fuente de Arpenta señaló a este diario que la suspensión del Central apunta a lograr que las actividades cambiaria y bursátil no sean realizadas por la misma compañía.
La suspensiones sobre las casas de cambio se conocen a sólo días de que el Gobierno iniciara una embestida contra bancos y sociedades bursátiles.
| I.O.D. |


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