5 de octubre 2011 - 00:00

Beatlemanía en plena City

Beatlemanía en plena City
«¿Estamos en Saville Row frente a los estudios Apple o en Sarmiento y Florida? ¿Es 2011 o viajamos en el tiempo hasta 1969?». No pocos viandantes porteños que transitaban por esa esquina a la hora del almuerzo se plantearon esa duda al ver a un grupo de desaforadas jovencitas que parecían vestidas -hace casi medio siglo- por Mary Quant gritar y patalear mientras seis pisos arriba un grupo hacía sonar una módica imitación de «Let it Be» y «Get Back»; «Dig a Pony» y «Ive got a feeling»; «One after 909» y «Dont let me down».

Y si bien el repertorio y la escenografía urbana recordaban inequívocamente el álbum «Let it Be», el motivo de la puesta en escena remitía a otra obra del cuarteto de Liverpool: «Beatles For Sale» (1964). Todo tenía el único propósito de promocionar el remate de una colección privada de objetos vinculados directa o indirectamente a los «Fab Four».

Los temas elegidos por los uruguayos de Danger Four

-que vienen «homenajeando» a The Beatles desde hace tres décadas- no fueron casuales: se trata de las mismas canciones que tocaron los originales el 30 de enero de 1969 en la terraza de los estudios Apple, en lo que sería su última performance en vivo y frente a público. Como ayer, la audiencia estuvo conformada por oficinistas y ejecutivos en su hora de almuerzo.

La escenografía fue elegida por el Banco Ciudad para lanzar la que probablemente sea la subasta de «Beatle memorabilia» más importante que pueda hacerse en América Latina; las chicas eran parte de la puesta en escena que arrancó con los músicos llegando al banco en un taxi londinense, siguió con el recital desde la terraza del sexto piso de la sede bancaria y culminó con el reparto de folletos en los que se anuncia el remate, el 13 de octubre, de la colección privada de Luis Blisniuk.

Los paseantes pudieron escucharlos gracias a los parlantes instalados en la planta baja, pero no todos estuvieron contentos: igual que hace 42 años en el centro de Londres, la gente interrumpió el tránsito (en este caso, el de la calle Sarmiento). Aquella vez la policía subió a la terraza para pedirles a los músicos (tras 42 minutos de tocar en vivo) que terminaran con el concierto porque estaban alterando el orden; esta vez no hizo falta llegar a esos extremos: estaba todo previsto, incluso el corte de calle.

El catálogo es interesante, pero no todo lo que brilla es oro; podría decirse que en un extremo se ubica el autorretrato original hecho por Jonh Lennon (acompañado en el dibujo por Yoko Ono), cuya base se fijó en $ 100.000; en el otro hay un póster editado por la revista Gente con la imagen de Paul McCartney y autografiado por el propio Blisniuk; cuesta creer que haya alguien que quiera pagar al menos los $ 800 que se piden como base por este ítem.

En el medio hay un bajo Hofner, el clásico modelo de «bass guitar» que utilizó McCartney durante toda su carrera con The Beatles (incluyendo su recital final en la terraza de Saville Row); sin embargo, el catálogo no aclara que se trate de un instrumento que haya utilizado McCartney; la descripción habla de un «bajo Hofner contemporary series» firmado por un tal Caiazzo Loa y -de nuevo- por el coleccionista; como si esto fuera poco (diría un vendedor ambulante) van dos fotos enmarcadas del músico de regalo. La base: $ 60.000.

En cambio, un verdadero «fan» del grupo no debería poder resistir la tentación de pujar por una edición original del «logn playing» «A Hard Days Night» firmada por los Fab Four. En este caso, la subasta arranca en los $ 20.000.

En total son 122 lotes los que saldrán a remate el jueves de la semana próxima a las 18. Será en el auditorio de la sucursal de Esmeralda 660 del Ciudad. Los curiosos podrán ver los objetos entre hoy y el día anterior al remate, incluyendo sábado y domingo. La expectativa de Blisniuk es recaudar cerca de $ 2,5 millones por esa parte de su colección «Beatle», calificada por el Libro Guinness de Records como la más importante de América del Sur. Más allá de la descripción del catálogo y de la calificación del libro de récords, hay una verdad incontrastable: igual que The Beatles hace más de cuatro décadas, Blisniuk y su colección anunciaron que se separan.

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