En medio de su recién ganado esplendor, el Museo Nacional de Bellas Artes se apresta a inaugurar el 15 de marzo la exposición «Claridad: La Vanguardia en lucha (1920-1940)», en el Pabellón de la planta baja, donde el arte argentino ocupa un lugar protagónico que nunca había tenido. La muestra viene a completar el panorama de la vanguardia argentina que se exhibió el año pasado con «El Periódico Martín Fierro en las artes y en las letras», también curada por el diplomático Sergio Baur. Las dos exhibiciones conllevan un arduo trabajo de investigación, y cumplen con una doble estrategia: ambas ponen el riquísimo patrimonio del MNBA en primer plano -aunque se completan con obras de otras colecciones-, y descubren un período crucial para la cultura y el arte de la Argentina, imprescindible para entender nuestra historia. Consultado sobre las diferencias estéticas entre el grupo martinfierrista, que se reunía en la calle Florida y propiciaba «el arte por el arte», y quienes desde la Revista Claridad, en Boedo, afirmaban que el arte tenía un deber político que cumplir, el embajador Sergio Baur, nos responde desde Túnez, su reciente destino. Y destaca que «Entre los años 20 y 30 se dio en Buenos Aires una polémica literaria y artística entre dos grupos bien diferenciados: Florida y Boedo: Boedo era la calle, Florida la Torre de Marfil, decía Álvaro Yunque. Las oleadas inmigratorias, las luchas sociales organizadas, el activismo de los movimientos anarquistas y socialistas y la conformación de un nuevo mapa social urbano, hizo que los referentes artísticos de Boedo representaran en su obra las tensiones surgidas de esa realidad. Como grupo militante utilizó el grabado, que al igual que los libros que publicaron en sus editoriales, principalmente Claridad, eran obras de bajo costo y cuya difusión permitía llegar a los sectores proletarios.
El compromiso con las luchas sociales se ajustó al ideario estético del grupo, junto a la vida humilde y la valorización del trabajo. Sus referentes internacionales están más próximos al siglo XIX europeo que a los movimientos de vanguardia de los años 20, si bien las inquietudes planteadas por esos artistas, los acerca al expresionismo alemán, convirtiéndolos en sus contemporáneos.
Por el contrario los artistas de Florida levantaron la consigna de «el arte por el arte», enunciado que descarta en sí mismo todo compromiso ideológico. Desde el Río de la Plata traducen el lenguaje de la vanguardia internacional con un sello propio. El rescate de la tradición local se convierte en fuente de expresión y mantiene un diálogo con las corrientes experimentales de la vanguardia europea».
A.M.Q.
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