27 de diciembre 2012 - 00:00

Belón: “¿Hasta dónde podía filmarse todo este horror?”

María Belón, abogada española que sobrevivió al tsunami de 2004 en Tailandia, y asesoró a Ewan McGregor y Naomi Watts para el film «Lo imposible» (der.), que se estrena la semana próxima.
María Belón, abogada española que sobrevivió al tsunami de 2004 en Tailandia, y asesoró a Ewan McGregor y Naomi Watts para el film «Lo imposible» (der.), que se estrena la semana próxima.
En su país, es la película más exitosa de la historia. Se llama «The impossible» («Lo imposible»), cuenta el drama (con final feliz) de una familia en medio del tsunami de 2004, la protagonizan Ewan McGregor, Naomi Watts y el niño Tom Holland, está hablada en inglés... y es española. También la protagonista real de la historia es española, María Belón, médica madrileña que disfrutaba sus vacaciones en Tailandia con su marido y sus tres hijos cuando los sorprendió la ola. La semana próxima se verá en la Argentina. Dialogamos con con Belón en el reciente Festival de San Sebastián.

Periodista: ¿Dónde estaban, exactamente?

María Belón: En un resort de una isla muy bonita, Phuket. Yo tranquila, y Quique con los niños en la piscina. Entonces Lucas tenía 10 años, Tomás 8 y Simón 5.

P.: La película respeta los nombres.

M.B.: Es muy fiel, salvo que la pelota era de otro color. La angustia duró mucho más tiempo, y yo estaba peor de lo que se ve. Ese es el tema, ¿hasta dónde puede mostrarse la realidad? La película llega al borde de lo que se puede contar, nos mete a todos en la ola, pero eso que vemos, aún siendo espantoso, es apenas la puntita del horror que vivimos. Bayona lo explica diciendo algo muy cierto: «hay una parte de la verdad que no está contada porque de esa parte no se extrae ninguna verdad nueva».

P.: ¿Ver la película le despierta recuerdos muy fuertes?

M.B.: Ya no me afecta. A la gente le cuesta verla, yo en cambio he vuelto a Tailandia sin ningún miedo. Y si siento algo de miedo es apenas una circunstancia del momento. Me pasó algo curioso: antes de nuestro viaje había soñado que una ola se tragaba a mis hijos. Eso me impresionó. Igual fuimos de vacaciones, nos pasó lo que nos pasó, y por suerte volvimos todos vivos. Y orgullosos, porque inmediatamente después del desastre Lucas se puso a trabajar y reencontró a varias familias, y varios padres vinieron a agradecerme (y yo aprovechaba a pedirles agua y otras cosas necesarias).

P.: Luego usted volvió como asesora del rodaje. ¿Cómo la convencieron de llevar su historia al cine?

M.B.: Hace unos años Bayona y el guionista Sergio Sánchez me oyeron en una entrevista radiofónica, se lo contaron al productor Ghislain Barrois, y juntos me contactaron. La primera vez que atendí creí que era una broma de alguien, o en todo caso algún charlatán. Luego vi que era en serio, entonces pedí una semana para pensarlo en familia. Los niños eran todavía bastante pequeños, así que pedimos respetar su intimidad. Y pusimos una primera, constante y testaruda condición: esta historia no debía ser solo la de una familia, sino también la de mucha otra gente, y gente que quedó bajo el mar.

P.: Condición forzosamente cumplida a medias. ¿Cómo siguieron las charlas?

M.B.: Cada tanto me iban informando sobre el trabajo de guión, la búsqueda de financistas y de especialistas en efectos y tomas submarinas, y cuando ya calculaban unos 30 millones de euros como presupuesto me dijeron que para alcanzar un mayor mercado la película sería en inglés, con artistas internacionales, que a mi marido lo interpretaría Ewan McGregor y a mí me iba a encarnar Naomi Watts. Ya casi creí que era otra broma. ¡Sabían que ella es mi actriz favorita! Luego me propusieron un encuentro entre ambas, «no, que no quiero molestar», y pues sí, nos conocimos y se hicieron cuatro horas charlando. Al despedirnos me tomó del brazo y me dijo «vamos a ver cómo lo hacemos». Intuyo que en la vida básicamente se trata de ser confiados y generosos, y si creemos que hay elementos para seguir así, la generosidad será total y la confianza absoluta. Y así fue. Con Naomi te das cuenta que se trata de eso y de una profunda humildad.

P.: Así que viajaron a Tailandia.

M.B.: Y después también estuve en 2010 en los estudios de Ciudad de la Luz, Alicante, para verificar cómo se veían las maquetas y escenografías que iban a representar el antes y después del tsunami. A eso lo hicieron lanzando el agua de un tanque de 13 millones de litros de agua sucia. Después siguieron más de un año trabajando los efectos.Ver cómo se hace una película semejante es una gran experiencia.

P.: ¿Y sobrevivir a un tsunami?

M.B.: Es algo difícil de explicar con palabras, pero de ahí creo que saqué una enseñanza, y es que la vida es eso, un tsunami tras otro, unos más duros, otros menos. Algunos tenemos mucha suerte y volvemos para contarlo, y si te piden que lo cuentes, es lo minimo que puedes hacer. Pero no hay nada que enseñar, simplemente estuvimos ahí e hicimos lo que pudimos, como todo el mundo, y eso es lo que hacemos en la vida. A veces nos decimos «no voy a poder» y, con suerte, de algun lado la fuerza sale, eso es todo.

Entrevista de Paraná Sendrós

Dejá tu comentario