27 de febrero 2013 - 00:00

Bersani y Berlusconi tratan de evitar nuevo llamado a elecciones

Pier Luigi Bersani, a la cabeza del débil liderazgo del Partido Democrático, reconoció ayer en conferencia de prensa: “Salimos primeros, pero no ganamos”.
Pier Luigi Bersani, a la cabeza del débil liderazgo del Partido Democrático, reconoció ayer en conferencia de prensa: “Salimos primeros, pero no ganamos”.
Roma - Ya sin el tono exaltado que caracterizó a la campaña electoral, los dirigentes políticos de Italia buscaban ayer una salida al punto muerto luego de que ninguno lograra mayoría parlamentaria en las elecciones, lo que profundizó la amenaza de una prolongada inestabilidad institucional en tiempos de crisis.

Los resultados, marcados por el notable ascenso del partido 5 Estrellas del comediante Beppe Grillo, dejaron a la coalición de centroizquierda, el Partido Democrático (PD), con una mayoría en la Cámara baja pero sin el número suficiente para controlar al Senado. "El ganador es: la ingobernabilidad", tituló del diario de Roma Il Messaggero, haciéndose eco del estancamiento que tendrá que afrontar el país en las próximas semanas, en las que enemigos jurados se verán obligados a trabajar juntos para formar gobierno.

En la Cámara de Diputados, el PD, liderado por Pier Luigi Bersani, tendrá la mayoría gracias al premio que recibe el partido más votado, aunque la consiguió por una diferencia de apenas unos miles de votos sobre la alianza de centroderecha del ex primer ministro Silvio Berlusconi, Pueblo de la Libertad (PdL).

En el Senado, donde los escaños se atribuyen según los resultados en las regiones, la situación es mucho más confusa, con un reparto muy igualado de senadores. Hacen falta 158 para tener una mayoría, y de acuerdo con el Centro para Estudios Electorales de Italia, el PD obtenía 123 asientos y el PdL 117. Cualquier gobierno de coalición necesita controlar las dos cámaras para conseguir que se aprueben las leyes.

Bersani tiene ahora la difícil tarea de tratar de formar una "gran coalición" con Berlusconi, el hombre al que acusa de arruinar Italia, o alcanzar un acuerdo con Grillo.

En ese sentido, Bersani prometió intentar formar un Gobierno que responda a la fuerte demanda por cambios. "Salimos primeros, pero no ganamos", reconoció a periodistas en sus primeros comentarios públicos tras la elección.

Tras precisar que no renunciará -"yo no abandono el barco", deslizó-, Bersani excluyó la posibilidad de un pacto con Belusconi. En una de las pocas indicaciones operativas del día, Bersani dejó la puerta entreabierta para dialogar con Grillo, al proponer que el Parlamento vote algunas reformas en áreas altamente sensibles, como la reducción del número de los parlamentarios y de sus sueldos, normas que permitan aumentar los empleos y el apoyo a programas sociales anticrisis.

Berlusconi y Bersani ya indicaron que quieren evitar una vuelta a las urnas, pese al complejo panorama. "Italia debe ser gobernada", dijo "Il cavaliere" en una entrevista con uno de sus canales de televisión. El exgobernante descartó un pacto con Monti, pero dijo que "hay que reflexionar" sobre un posible acuerdo con la centroizquierda, a la que solía referirse como "comunista". "Todos deben estar preparados para hacer sacrificios", agregó.

Mientras tanto, Grillo no mostró ninguna disposición inmediata a negociar. El comediante indicó que cree que el próximo Gobierno no durará más de seis meses: "No podrán gobernar", sostuvo. Aun así, señaló que podría trabajar con cualquiera que respalde sus propuestas políticas, que van desde medidas anticorrupción a otras de energía renovable, pero rechazó las sugerencias de participar en una coalición formal. "No es momento de hablar de alianzas. El sistema ha caído", subrayó.

Con vagas promesas electorales y un equipo de candidatos casi desconocidos, el cómico canalizó la indignación pública por lo que muchos ven como un sistema político inútil y embotado y las duras medidas de austeridad que achacan a Merkel.

En una señal de preocupación sobre las consecuencias que el resultado electoral pueda tener en la economía, el primer ministro renunciante, Mario Monti, se reunió ayer con el gobernador del Banco Central, el ministro de Economía y el canciller. El excomisario de la UE y su equipo de tecnócratas se mantendrá en el poder hasta que se forme un nuevo Gobierno.

A Monti, "Il professore", se le atribuye haber recuperado la credibilidad internacional del país tras el mandato plagado de escándalos de Berlusconi, pero pagó los costos de recortes exigidos por la Unión Europea y que en algunos sectores llegaron a ser draconianos, sin que cambiaran las perspectivas en los aspectos sensibles como el desempleo, los salarios y el crecimiento.

Agencias Reuters, ANSA y DPA;

y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario