12 de marzo 2010 - 00:00

Bianchedi: un arte cuestionador

La importante muestra «Yo no es otro», que exhibe el Centro Recoleta, está integrada por 300 pinturas y dibujos de Remo Bianchedi, realizados entre 2006 y 2010.
La importante muestra «Yo no es otro», que exhibe el Centro Recoleta, está integrada por 300 pinturas y dibujos de Remo Bianchedi, realizados entre 2006 y 2010.
A propósito de su muestra «Yo no es otro», Remo Bianchedi, nos confiesa que hacia 2005 no podía responder a la pregunta ¿dónde estoy? Se sabe que es una pregunta clave que se plantean los verdaderos artistas en un momento de reflexión sobre su trayectoria ante el cúmulo de presiones, miedos, la influencia del mercado, el éxito, la especulación, el probable agotamiento de su creatividad. Un sinfin de sentimientos encontrados que afortunadamente Bianchedi seguirá cuestionando y que conforman el arte que lo ayuda a vivir así como a trascender.

La muestra que se exhibe en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta consta de 300 obras, pinturas y dibujos inéditos realizados entre 2006 y 2010, que corresponden a distintas series, entre ellas, «El Castillo de Immendorf», pintura sobre papel pegado sobre madera, óleo, temple, grafito, acuarela, collage, que capta el momento previo al incendio en 1945 del castillo donde los nazis atesoraban obras de Gustav Klimt, entre otros simbolistas.

Estas obras están sobre el piso, «pinto en el piso (no vertical) porque así también produzco una acción». Bianchedi nos tiene acostumbrados a agacharnos para forzar la postura del cuerpo y así observar su obra de manera no convencional. Recordamos la conmovedora muestra «De niño, mi padre me comía las uñas» (1993), también en la Sala Cronopios, 583 dibujos ubicados a 90 centímetros del suelo.

Ahora, al entrar en la sala, una de las paredes aparece casi vacía. Hay obras en lo alto y debemos levantar la cabeza para observar las pinturas de la antigüedad en los muros de las iglesias. Hay una constante en el corpus de la obra de este artista nacido en Buenos Aires en 1950, que vivió en Jujuy, residió en Kassel entre 1976 y 1981, fue discípulo de Joseph Beuys, también residió en Madrid y Buenos Aires y desde 1990 vive en Cruz Chica, Córdoba.

Esa constante es el dibujo, no importa el medio que utilice. «Deseo volver a dibujar. Dibujar el silencio de las llamas, el aire, el olor a comida cocinándose, el sonido del silencio, mi respiración.el aire frío de la mañana» (lunes 6 de agosto). Así se presenta «El Regreso del Sr. Lafuente», otra de las series que están fechadas y llevadas por el artista a manera de un diario, estableciéndose entre su pensamiento escrito y la obra un momento fundamental, trascendente, para la comunicación. No se trata de que el artista explique su obra sino la revelación de todo su ser ante el inicio del trabajo, su transcurrir, cuando lo deja hasta volver a obser

El Sr. Lafuente, casi siempre, en la misma postura, con su mirada nos va llevando por diferentes estadios de su sentir y de su pensamiento: tinta, lápiz y lavandina, trazos leves, fondos intensos que la en

En «El Observatorio del Mundo», la figura está de pie observando de frente con los brazos cruzados. El fondo es el paisaje, las hojas del follaje es en la técnica del stencil y también las verdaderas de su jardín. «Observo la Naturaleza para comprenderla. Para comprender el paisaje hay que ser paisaje» cuando el arroyo corra dentro de mí» (lunes 17 de marzo). Sin duda, un pensamiento Zen que se ha hecho carne en el artista.

La serie «Altamira» responde a lo que Bianchedi considera un lugar en el mundo, «un espacio cerrado, un lugar donde se vive, se imagina y se representa aquello que no tiene nombre». (martes 15 de Julio). Figuras. Levísimas. Casi desdibujadas. «El trabajo me incluye en la Naturaleza. Ya no hay secretos. Ahora toca la puesta al desnudo. Yo no es otro» (lunes 28 de abril).

Títulos de muestras: «1938- la Noche de los Cristales» (1993), la ya mencionada «De niño mi padre me comía las uñas» (1995), «Sibilas Criollas», «Los Conos» y «El Muerto» (1996), «El pintor y su modelo» (1999), «Los Inocentes» (2000) y ahora «Yo no es otro», es decir, definitivamente, él; siempre con textos, alusiones a otros artistas y a hechos históricos, pensamientos íntimos, secretos.

Bianchedi hace una evocación de «El Joven Aprendiz» de Modigliani, un brazo apoyado sobre la mesa, la cabeza inclinada, a través de una serie de 24 trabajos en los que la figura «mira lo que el espectador no puede ver». Sólo la línea, con mayor o menor espesor, cambios de color, una presencia que se impone y se vuelve autónoma. No necesita nada más.

Esta muestra es un refugio que nos salva del griterío exterior, también artístico. Cierra el domingo 11 de abril.

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