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Bigelow convirtió a “Avatar” en un auténtico Titanic
Kathryn Bigelow, ganadora rotunda de la noche con «Vivir al límite». Debajo, con su ex James Cameron, con su «Avatar» hundido.
La revolución 3-D de Cameron no pareció impresionar a los miembros de la Academia, sobre los que ni siquiera hizo mella la grave indisciplina de uno de los productores de la película de Bigelow, que días atrás instó por mail a votar por ella. «Vivir al límite» fue la gran triunfadora de la 82° edición de los Oscars con seis estatuillas a la mejor película, director (Kathryn Bigelow), guión original (Mark Boal), edición (Bob Murawski y Chris Innis), edición de sonido (Paul N.J. Ottosson) y mezcla de sonido (Paul N.J. Ottosson y Ray Beckett).
El film, hecho con un presupuesto de 15 millones de dólares, todavía no consiguió recaudar esa cifra en la taquilla de EE.UU. y Canadá desde su estreno en junio de 2009, lo que la convierte en la ganadora del Oscar a la mejor película de menor recaudación en las salas en décadas. «Avatar» sólo recibió tres Oscars técnicos: dirección artística (Rick Carter y Robert Stromberg), dirección fotográfica (Mauro Fiore) y efectos visuales (Joe Letteri, Stephen Rosenbaum, Richard Baneham y Andrew R. Jones).
Bigelow, con su triunfo de anoche, se convirtió a los 58 años en la primera mujer en ganar un Oscar en la categoría de Director y Mejor Película. Desde luego, las estadísticas no toman en cuenta la categoría de Mejor Film en Lengua Extranjera, donde la holandesa Marleen Gorris ganó con «Memorias de Antonia».
En una ceremonia extensa, algo monótona y con menos humor que lo habitual (como se señaló ayer, Steve Martin y Alec Baldwin parecían los cansados animadores de una rutina muy repetida), en los rubros de actores se cumplieron los vaticinios y vencieron como mejores actores Sandra Bullock y Jeff Bridges, y como secundarios Christopher Waltz y MoNique, quinta actriz negra en ganar en esa categoría.
«Agradezco a la Academia haberme dado en el último mes la oportunidad de asistir a salas repletas de estrellas, de personas con las cuales espero trabajar en el futuro», dijo sobriamente Bullock, antes de empezar a llorar, pese a las recomendaciones en contra de la Academia, y mirando desde la tarima a su esposo y apretando la estatuilla. Bridges dedicó el trofeo a su familia y a sus padres que le enseñaron a «amar el oficio de la actuación».


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