13 de octubre 2009 - 00:00

Blair, candidato a presidente europeo

Tony Blair enfrenta la desconfianza de los europeístas más convencidos en su candidatura al nuevo cargo de presidente de la Unión Europea.
Tony Blair enfrenta la desconfianza de los europeístas más convencidos en su candidatura al nuevo cargo de presidente de la Unión Europea.
¿Un británico, presidente de la Unión Europea? Sería una ironía de la historia que el primer presidente de la UE surgiese de uno de los países más euroescépticos del bloque. Pero, según la prensa europea, el ex premier británico Tony Blair (1997-2007) es el favorito para el cargo creado por el Tratado de Lisboa, que sería cubierto hacia fin de mes.

Otro dato que contrasta con tendencias políticas históricas es que la candidatura de Blair contaría con el apoyo del presidente francés, Nicolas Sarkozy. Consultado por Ámbito Financiero, el ex embajador argentino en Francia, Juan Archibaldo Lanús, explica que «Gran Bretaña ha promovido más bien una comunidad abierta, casi una zona de libre comercio, mientras que Francia siempre abogó por una integración más política». Lanús recuerda incluso que «cuando en mayo de 2005 los franceses rechazaron la Constitución europea, se dijo que Tony Blair y su gabinete descorcharon champán». «Por lo tanto -concluye-, el hecho de que se elija a un británico sería una novedad llamativa».

El ex vicecanciller Fernando Petrella dijo a Ámbito Financiero que, «desde una perspectiva argentina, esa designación sería una excelente posibilidad, por tratarse de un hombre que demostró un espíritu amplio, tendiendo puentes, durante los acercamientos por el tema Malvinas, dentro de las limitaciones de ese problema tan complicado. Y en las operaciones de mantenimiento de paz, hubo mucha cooperación entre nosotros». También en la OTAN, «si Gran Bretaña hubiera vetado nuestra participación, no hubiéramos tenido acceso a información ni oficina en el más alto mando de esa organización, lo que nos dio lustre internacional».

Mal momento, dicho sea de paso, para no tener embajador en Londres, anomalía argentina que ya cumplió un año.

La Europa de «los 27» necesita hablar con una sola voz. Para ello, crea esta presidencia permanente y pone fin al sistema de rotación semestral. A los 56 años, y sin el desgaste que suele acompañar a los mandatos largos, parece el cargo ideal para un político como Blair, que ya ha ocupado la primera magistratura de su país.

Resistencia

Pero no todo son flores en el camino. El Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) ya organiza la resistencia a esa candidatura. Además de promover un candidato propio -el ex premier belga Guy Verhofstadt-, este grupo planteó que un presidente de la UE «deberá haber demostrado su compromiso europeo y una visión sobre el conjunto de políticas de la Unión». Un veto sutil a Tony Blair.

Petrella también cree que «puede haber inconvenientes para la elección de un británico al no estar ese país en Schengen -el espacio de seguridad común- ni en la zona euro».

Si bien es cierto que Blair es uno de los líderes británicos más europeístas, nunca se movió drásticamente de la tradición insular.

El otro dato sorprendente es la vigencia del carisma de un hombre que fue protagonista de la cumbre de las Azores del año 2003 que, eludiendo el Consejo de Seguridad de la ONU, decidió la invasión a Irak. Mientras que los otros dos protagonistas de esa historia, el estadounidense George W. Bush y el español José María Aznar, dejaron el prestigio en esa empresa, Blair sigue gozando de la consideración pública, británica y mundial. Juan Archibaldo Lanús recuerda que Londres tuvo «las mismas manifestaciones contra la guerra que conoció Madrid y hasta un atentado terrorista, pero su alianza con Estados Unidos es tradicional». Por otra parte, agrega, «en algunos países europeos hay una comunidad bastante amable y tolerante entre los partidos políticos; Dominique Strauss-Kahn, socialista, puede ser director del FMI con un gobierno de derecha, mientras que en países como España e Italia hay más discordia interior».

Petrella coincide en señalar que «Gran Bretaña siempre acompañó a Estados Unidos en las operaciones bélicas, Irak no fue una gran novedad pero, sin perjuicio de acompañar a Washington, dentro del Consejo de Seguridad el Gobierno de Blair abogó por el diálogo». Por otra parte, a posteriori de esos hechos, «Blair consiguió ser uno de los mediadores en Medio Oriente, en representación del cuarteto para la paz (UE, EE.UU., Rusia y ONU); él no quedó congelado en la foto de las Azores».

Dejá tu comentario