18 de mayo 2010 - 00:00

Blejer, de cristinista al PJ anti-K

Martín Redrado
Martín Redrado
Asomó como la esperanza blanca K: un economista prestigioso, respetado por los Kirchner y elogiado por la Presidente. La bala de plata perfecta para «liquidar» a Martín Redrado, amotinado en el Banco Central contra la pretensión oficial de usar reservas para pagar deuda.

Mario Blejer, el reemplazo que no fue, terminó de definir ayer su posicionamiento en el ring político. Mientras Redrado -a quien iba a suceder en el BCRA- asesora a Eduardo Duhalde, Blejer selló ayer, en una cumbre reservada, su filiación anti-K.

Durante dos horas, por la tarde, se reunió con Felipe Solá, jefe del Bloque del Peronismo Federal y uno de los candidatos presidenciales del PJ disidente. Allí desmenuzó, críticamente, al Gobierno, habló de diseñar un «modelo alternativo» y prometió aportar a ese esquema.

En febrero, junto con Aldo Pignanelli, el economista había dado la primera señal de acercamiento cuando se reunió, en el Congreso, con diputados de ese sector, entre los que estaban Francisco de Narváez, Claudia Rucci, Ramón Puerta y Eduardo Amadeo.

Lo de ayer, sin embargo, fue más explícito: coincidió con Solá en los cuestionamientos al manejo del INDEC y alertó sobre la «inversión cero». Sugirió, además, quizá en un rapto de simplismo, que la ley de ATN y del impuesto al cheque «sólo son paliativos».

Solá, uno de los promotores en su momento de modificar el reparto del impuesto al cheque, escuchó la recomendación de «avanzar con temas de fondo» en referencia a la reforma de la Ley de Coparticipación. Debería, Blejer, saber que esa ley es casi inmodificable.

Funcionario, durante más de 20 años en el FMI, repatriado por Domingo Cavallo, vicepresidente del BCRA con Fernando de la Rúa y luego a cargo durante parte del interinato de Duhalde, Blejer oficiaba de asesor «sui géneris» de los Kirchner y, en particular, de Amado Boudou.

El ministro de Economía lo invocó, por ejemplo, como «garante» de su proyecto para normalizar el INDEC. Ahora, Blejer descarga advertencias apocalípticas, co-mo otros economistas críticos, sobre las implicancias presentes y futuras de la intervención de Guillermo Moreno en el organismo.

Es reflejo de su mutación. Cuando volvió a la Argentina, a principios de enero pasado, llegó con la promesa de desembarcar en el Banco Central. Hasta deslizó, genéricamente, que estaba a favor de destinar reservas para el pago de compromisos de deuda.

Pero se embarró el caso Redrado, se complicó su llegada al BCRA y Blejer quedó en un territorio brumoso: entre promesas K, que le llegaban vía Boudou, quien a su vez atravesaba el momento más crítico dentro del elenco oficial, y la incertidumbre sobre lo que debería hacer en ese cargo.

La distancia de la Casa Rosada terminó de concretarse ayer en la charla con Solá y la promesa de «trabajar juntos a futuro». Ese acuerdo puede significar todo o nada: ¿le promete ser el ministro de Economía de un Gobierno del PJ disidente? ¿O presidir el BCRA cuando se hayan ido los Kirchner? Todo es probable. Blejer, por lo pronto, expresó su deseo de «colaborar».

No será el único economista de ese armado. Junto a Solá trabaja Martín Lousteau, también asesor de Mario Das Neves. Dentro del universo peronista, enfrentado con Kirchner, también operan otros actores conocidos por Blejer: Redrado y Roberto Lavagna forman parte del equipo que asesora y aporta «ideas» a Duhalde.

De todos modos, Blejer pretende sobrepasar las fronteras de lo económico. Ayer, con Solá, exploraron otros asuntos como la reforma al Consejo de la Magistratura que impulsa la oposición y hasta se zambulleron en un análisis sobre el caso de las escuchas que afecta a Mauricio Macri.

Antes de irse, Blejer le dejó a Solá un análisis que al

ex gobernador lo puso reflexivo: «No importa cómo termine para Macri; esto al Gobierno lo va a terminar perjudicando».